Pablo CABEZA
BILBO

Ambicioso regreso de Iron Maiden con «The book of souls»

Iron Maiden, la banda más popular del heavy metal junto con Metallica, si es que pueden ir en el mismo lote, regresa del estudio con un doble cedé y triple vinilo, titulado «The book of souls», con el alma, la inmortalidad y el reino Maya como costura. Es el primer cedé doble en estudio de la veterana banda y es también el que aporta la canción más larga de su historia, «Empire of the clouds», 18 minutos. Todo embutido en un soberbio disco de once canciones.

Gran parte de las formaciones aportan en sus primeros álbumes lo mejor de ellos. Con el tiempo la reiteración acaba con las ilusiones y llega el final o resisten moralmente agarrados a la cómoda reiteración. Con todo, las grandes carreras no suelen permanecer en el tiempo por simpatía, sino por el valor añadido de las composiciones a su personal estilo.

Iron Maiden son ejemplo de longevidad y fidelidad estilística. Para algunos el chicle no da más de sí y han castigado con crudeza el presente “The book of souls”; sin embargo, una mayoría considera que es uno de sus mejores discos.

No, no tiene mucho que ver emocionalmente con sus primeros álbumes, ni siquiera con aquella dinámica juvenil, pero sí mira de reojo a “Powerslave” (1984) o “Seventh son of a seventh son” (1988). En todo caso, motiva muy por encima de la mayoría de referencias de la banda, aunque no pueda con un “The number of the best” (1982), siquiera por el peso de los recuerdos arraigados.

Aun así, hoy no nos pondríamos para despertarnos ninguno de sus apreciados discos del inicio, pero sí “The book of souls”, en especial sus tres temas más largos, dos por encima de los diez minutos (uno de ellos el que da título al disco y con cierto tono a Led Zeppelin) y el dolomítico “Empire of the clouds” de 18, una composición del cantante Bruce Dickinson, que se recuperaba a primeros de año de un tumor maligno en la lengua. Bruce toca además el piano con lo que enfatiza el fondo sinfónico del tema. Harris apostilla tendencia con los teclados que incluye por buena parte del álbu. Para algunos se trata de progresivo; en cualquier caso, dos géneros que en numerosas oportunidades han cruzado su ideario. Curiosamente, en varias zonas de este delicado y largo pasaje, cuando Dickinson canta con su garganta sin forzar, se aproxima a David Bowie.

Extrayendo influencias “Speed of light” podría ser una excelente canción para Purple de sus mejores épocas. Además, otro buen título, “The man of sorrows” contiene un solo muy Blackmore.

Del piloto de aviación Bruce Dickinson es la apertura del doble cedé con “If eternity should fail” y comparte autoría en el segundo corte, “Speed of light”, con su buen amigo Adrian Smith, un tema para single. No suele ser tan generoso el líder de los Maiden, Steve Harris, bajo y teclas, pero en este disco ha cedido mando, aunque sin dejar la coproducción. Harris se “venga” con los trece minutos de "The red and the black", apasionantemente buena, como lo es “The book of souls”, con un final explosivo y asimismo comosición de Harris.

Con las dos primeras canciones Maiden ya se ha fidelizado: buena producción, carácter desde la base rítmica y tres guitarras con raíces culturales diferentes jugando con los frecuentes solos de guitarra y las distintas sonoridades, además de la capacidad lírica de Bruce. Mucha melodía en cada uno de los hachas, aunque sea, Adrian Smith el que más nos reconforte, sin que Murray o Gers desilusionen. De hecho, el trío de guitarras es una de las características más notables del sonido Maiden. Tres desde que Dickinson regresa en el 99 a la formación y solicita que también lo haga Adrian Smith. Este, a su vez, admite volver, pero siempre que no se eche a Gers. Harris da el visto bueno y, años después, “The book of souls” luce su enorme potencial de riffs encadenados y de distinto tono.

Para Iron Maiden este es su disco dieciséis. La banda se crea hace cuarenta años y van treinta y cinco desde “Iron Maiden”. Maiden nunca había tardado en grabar un disco cinco años. “The book of souls” dura 90 excitantes y turbadores minutos.