La defensa más seria en años borra a Estudiantes
Los gasteiztarras llegaron a tener de 35 puntos de ventaja, con grandes minutos de Bourousis y Causeur.

ESTUDIANTES 58
LABORAL KUTXA 85
¡Ni los más viejos del lugar! Desde hace años que Laboral Kutxa Baskonia no presentaba una imagen tan buena fuera de casa. Desde hace años que la defensa baskonista no mostraba tal nivel de concentración durante tanto tiempo seguido. Los de Perasovic vivieron un estreno soñado ante un Estudiantes al que se le cayó el mundo encima.
Para cuando Estudiantes despertó, un gran Baskonia liderado por Causeur ya ganaba por 2-11. Un 2-11 que se repitió hasta un 4-22 que hizo frotarse los ojos, incrédulos, a los aficionados gasteiztarras. La intensidad defensiva de los de Perasovic hacía saltar lágrimas de emoción, como se pudo ver en la contra culminada con alley oop entre Adams y Hanga, mientras que Estudiantes, incapaz de correr, debía trabajar cada enceste.
Un triple de Causeur cerraba el mejor primer cuarto a domicilio en años: 15-31, y eso que jugadores como Corbacho tuvieron un paso efímero –tocado en la barbilla–, o Bourousis, que al principio se limitaba a la intendencia y la distribución.
Precisamente la labor de intendencia en el rebote ofensivo de Kim Tillie suponía una gran primera barrera defensiva. Pero para intendencia defensiva, la que creaba la sociedad formada por Ilimane Diop y Bourousis. Volvieron a repartirse la posición de ala-pívot –Diop en defensa, Borousis en ataque–, mientras que con la gran ayuda de Blazic y Hanga en el perímetro –enorme su presión a los bases del Ramiro–, el segundo cuarto llegó a ser un calvario para el rival baskonista.
La renta baskonista superó la treintena antes del receso, fruto del acierto en el triple –54 puntos al receso y 6 de 12 desde más allá del arco– y una defensa que recuperó 8 balones y que cerró todos los espacios a un Estudiantes que al descanso caía 24-54. En lo que valoración se refiere, caía por un marcador aún más escandaloso: 8-74.
A partir de ahí, hubo 20 minutos de la basura, o por lo menos con un concepto colectivo del juego bastante menor. En todo caso, los pupilos de Perasovic mantenían cierto rigor defensivo, rigor personificado en la capacidad intimidatoria de Diop, que llegó a borrar del mapa a Nacho Martín, indudable estrella de Estudiantes, con un taponazo sin saltar.
Advertencias de Perasovic
El resto del partido fue una sesión de maquillaje de Estudiantes. Los bases baskonistas –no solo, pero sí de forma más significativa– olvidaron jugar para el equipo y volvieron a sus esencias más individualistas, algo que no gusto a Perasovic.
En ese sentido, la honestidad del técnico de Split fue clara, honestidad entendida a su filosofía de juego. Primero fue Adams, y Mike James después; recibieron sendas raciones de banquillo por saltarse el plan establecido por su preparador. El partido, obviamente, nunca estuvo en peligro para los gasteiztarras, ya que su ventaja nunca bajó de los 24 puntos, pero sí que resultó significativo que Perasovic diera entrada a jugadores como Bourousis –que acabaría con 13 puntos y 11 rebotes– y Causeur en los instantes finales, ya que ellos representaron en muchos minutos la seriedad del sello de juego de este Laboral Kutxa Baskonia.
Una última canasta de Bourousis cerraba el «capicúa» final, en el arranque más esperanzador del cuadro baskonista de los últimos años.
«La primera mitad fue justo como queremos»
Velimir Perasovic estaba realmente contento y tan locuaz, que hasta se arrancó a la hora de confirmar que se cae CJ Wallace de su condición de sustituto de Tornike Shengelia, y que espera disponer del ala-pívot que supla al georgiano de cara al partido de estreno de la Euroliga del viernes. Respecto al partido de ayer, puso en valor el «trabajo diario» anterior al propio resultado y, por encima del acierto, estimó como claves por un lado el «innegociable» trabajo del equipo y, por el otro, la «limpieza» del juego defensivo, puesto que «la cuestión es ser agresivos pero sin tener que ser sucios».
«Después de los resultados irregulares de la pretemporada, todos estábamos a la expectativa, pero en la primera mitad el equipo jugó justo como queremos. Por encima de los resultados, el trabajo diario me daba confianza», resumía el técnico croata. «Cuando corremos corremos, y cuando se juega largo, se juega largo; tendremos días de disgustos, pero al equipo lo veo cada día mejor. No todos los días anotaremos como esta primera parte y a veces sufriremos, pero el trabajo del equipo seguirá siendo innegociable», añadía.
«En defensa estuvimos muy centrados y además no concedimos ningún tiro libre, algo impensable para nosotros. Por ejemplo, en Moscú el CSKA lanzó 16 tiros libres en el primer cuarto. Confundir la agresividad con la suciedad nos ha costado muchísimos disgustos, y por eso limpiar el juego ha sido clave», recalcaba un Perasovic que, además, tuvo palabras de elogio a sus dos bases. «Ambos son muy receptivos. No es que ahora sean los mejores bases del mundo, pero tienen mucho margen de crecimiento», subrayaba. A. G.

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