Joseba ITURRIA
REAL

«Carlos, trata de arrancarlo»

Los malos inicios blanquiazules en las últimas cinco campañas han coincidido con el tiempo que ha necesitado Vela para estar a punto.

El grito desesperado de Luis Moya a Carlos Sainz cuando su coche se quedó parado a falta de 500 metros para ganar el Mundial de rallies de 1998 en Inglaterra viene al recuerdo cada vez que la Real no arranca en los inicios de temporada desde que Vela llegó en el verano de 2011.

Desde entonces todos los otoños se repite la misma historia en el entorno de la Real, con un mal inicio y con petición de destitución del entrenador de turno. Los dos primeros años fue Montanier, los dos siguientes Arrasate y ahora David Moyes.

Pero el común denominador de todos los años es Carlos Vela. En la temporada 2011-12 el futuro de Montanier dependía de un fino alambre cuando viajaba al campo del Betis en el puesto penúltimo con nueve puntos en doce partidos. Allí Vela metió su primer gol de la temporada y la Real inició una racha de tres victorias y tres empates que le permitió salir de la zona de peligro y terminó la temporada con doce goles y cinco asistencias que llevaron a Aperribay a pagar tres millones por su fichaje.

Sus dos mejores años

En la 2012-13 la Real llegó a Málaga con diez puntos en diez partidos en el puesto decimoséptimo y se exigía de nuevo la destitución de Montanier. Vela solo había marcado dos goles de penalti. Allí logró el primero en jugada y la Real empezó una racha de quince victorias, doce empates y solo dos derrotas que le llevó al cuarto puesto. El mexicano acabó la temporada con 14 goles y 10 asistencias.

En la 2013-14 Vela sí llegó mejor a la previa de la Champions y marcó dos goles en los primeros partidos de Liga en los que su equipo logró cuatro puntos. Pero tras las tres primeras victorias ante el Olympique de Lyon y Getafe, la Real entró en una racha de nueve partidos oficiales sin ganar –siete en Liga y dos en Champions– y Carlos Vela estuvo quince sin marcar. Entonces fue Griezmann el que reaccionó, pero el mexicano terminó el año con 16 goles y 12 asistencias, lo que llevó a Aperribay a pagar otros once millones al Arsenal.

Fue una apuesta muy fuerte que Vela no ha justificado. El año pasado la Real solo ganó un partido de los diez primeros, lo que motivó la destitución de Arrasate, en los que solo marcó un gol a puerta vacía ante el Real Madrid. El segundo llegó en el undécimo, en la victoria ante el Atlético con Santana, pero ya su rendimiento bajó y se lesionó el menisco. Aportó nueve goles y tres asistencias en 29 partidos.

Esta temporada no ha marcado ni ha dado ninguna asistencia en ocho partidos y ha abierto la puerta a una salida. Ayer algunos medios aseguraban que el Barcelona estaría dispuesto a pagar entre 15 o 20 millones por ficharlo en enero. Sería lo mejor que le puede pasar a la Real. Pero hasta entonces necesita sus goles y asistencias para romper la racha negativa como le ha necesitado otros inicios ligueros.

Markel pide la autocrítica que no realiza Moyes

Markel fue el realista que atendió ayer a los medios con un mensaje de autocrítica que en nada se parecía al trasmitido por David Moyes tras el partido, en el que señaló que su equipo jugó muy bien, como ha repetido casi todos los encuentros. Preguntado por el optimismo que trasmitía su técnico, el elgoibartarra dijo que «no creo que estemos optimistas, somos conscientes de que llevamos seis puntos en ocho jornadas, son pocos y demuestran que no hacemos las cosas bien y que algo tiene que cambiar. Lo primero es hacer autocrítica, primero cada uno y luego lo colectivo. Optimistas no, todo lo contrario. Somos exigentes con nosotros y tenemos que darlo todo».

Rechazó excusarse en el penalti no señalado que pudo evitar la derrota el sábado: «En directo me pareció penalti y también al verlo en vídeo. Me parece penalti y es una jugada puntual que hubiera podido cambiar el resultado, pero ahora no es el momento de tirar balones fuera y achacar la derrota a esa jugada. No puede ser una excusa».

Más que por el penalti, Markel criticó al árbitro con las tarjetas que mostró por protestarlo tras el 0-2: «Un árbitro debe saber que hay mucha tensión, es el último minuto. Somos humanos y podemos explotar. Debió estar más sereno y no cargarnos con tarjetas, nos perjudica para el siguiente partido perder dos jugadores». Joseba ITURRIA