El ángel exterminador de la televisión
Alex de la Iglesia es un gran conocedor del mundo de la televisión, y por algo tiene entre sus ídolos particulares a Chicho Ibáñez Serrador. También es devoto del cine de Buñuel, por lo que ha imaginado la interioridad televisiva como el escenario donde estaban atrapados sin salida y sin motivo aparente los personajes de “El ángel exterminador” (1962). Claro que al tratarse de una disparatada comedia coral, con tanta gente loca encerrada en un plató donde se graba un festivo programa de fin de año, el homenaje al maestro Blake Edwards y “El guateque” (1968) está más que servido.
Por otra parte, el creador de “Balada triste de trompeta” (2010) es como un domador de fieras cuando se trata de manejar a divos y divas, atreviéndose a dirigir a Raphael, como la decadente estrella de ese show enlatado. Se las arregla para convertirle en el malo de la función, si bien el medio catódico se presta a que productores y demás figuras en la sombra formen parte de un todo tenebroso. En realidad lo que le preocupa es que el ritmo nunca decaiga, y que los secundarios y figurantes campen a sus anchas por doquier contribuyendo al caos fuera de control.

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