Beñat ZALDUA
BARCELONA
NUEVA LEGISLATURA EN CATALUNYA

Un Parlament para cerrar la etapa autonómica y construir un Estado

La mayoría independentista surgida de las urnas el 27S se visualizó ayer en la constitución del nuevo Parlament, al frente del cual fue escogida la expresidenta de la ANC, Carme Forcadell, que da el salto del activismo al segundo cargo institucional del país. Además de Junts pel Sí y la CUP, cinco diputados de CSQP votaron su investidura.

Aunque no es más que un trámite postelectoral en la mayoría de ocasiones, la constitución del nuevo Parlament surgido de las urnas el 27S tuvo ayer en Catalunya una potente carga simbólica, dejando varias estampas para la posteridad. La primera de ellas, por encima de cualquier otra, la fotografía de un pleno que cuenta con 72 diputados (de 135) independentistas que han sido escogidos con un programa que les compromete a iniciar el proceso de constitución de un Estado catalán. Nunca en la historia había ocurrido algo así.

La segunda no es menos potente. Carme Forcadell, que como presidenta de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) pidió en un ya lejano 2012 a la clase política que escuchase a la ciudadanía e iniciase un proceso independentista, fue nombrada ayer presidenta del Parlament. Nadie mejor que ella para encarnar la entrada de la demanda ciudadana en las instituciones. Le acompañarán en la Mesa del Parlament Joan Coromines (JxSí), José María Espejo (Ciutadans), Anna Simó (JxSí), David Pérez (PSC), Joan Josep Nuet (CSQP) y Ramona Barrufet (JxSí).

«Con esta XI legislatura del Parlament moderno cerramos una etapa autonómica y arrancamos un nuevo escenario hacia el mañana. Seamos conscientes que protagonizamos un momento fundacional. Ahora y aquí, creamos un antes y un después. Desde ahora mismo, constituimos un Parlament soberano que quiere representar a un pueblo libre», resumió Forcadell en su contundente primer discurso al frente de la institución. Una intervención en la que también pidió a los diputados y diputadas «estar a la altura» y que concluyó con un «¡Viva la democracia, viva el pueblo soberano, viva la República Catalana!». Las palabras escocieron en las filas unionistas, que no tardaron en poner el grito en el cielo, sobre todo desde el PP y Ciutadans. En vano. Si de algo sirvió el pleno de ayer fue para visualizar que, por mucho que grite el unionismo, la aritmética es la que es. Si el independentismo se une, no hay quien lo pare.

Apoyo parcial de CSQP

Otra de las imágenes de la jornada la dio Catalunya Sí que Es Pot (CSQP), que decidió dividir su voto. Seis votaron en blanco, pero cinco dieron su apoyo a Forcadell. De esta manera evitaron la foto junto al unionismo, demostrando de paso que el entendimiento entre el independentismo y la izquierda a favor del derecho a decidir es posible. El marco idóneo será el proceso constituyente.

Desde ayer, Catalunya cuenta ya con el Parlament encargado de poner en marcha dicho proceso. Todavía le falta, sin embargo, el Govern que le acompañe en la tarea. Mientras Junts pel Sí y la CUP siguen negociando el acuerdo (con la reelección de Artur Mas como principal escollo), Forcadell tiene ahora diez días hábiles para convocar el primer pleno de investidura, que será, a más estirar, el próximo 9 de noviembre. Una fecha cargada de simbolismo por ser el primer aniversario de la consulta por la cual el propio Mas está imputado. Si no hay fumata blanca, los partidos tendrán dos meses para alcanzar el acuerdo. Si tampoco lo consiguen, el 9 de enero se convocarían de nuevo unas elecciones a las que algunos ya les han puesto una hipotética fecha: 6 de marzo.