Raimundo Fitero
DE REOJO

De bruces

Uno se da de bruces con su propia nostalgia agarrado al mando a distancia como si existiera alguna salvación externa para superar esas tardes y noches en las que navegan las neuronas por charcos grises. Sí, puedo pasarme horas en el canal del huevo frito, viendo recetas que hoy podríamos considerar como condenadas por la OMS porque son cancerígenas, porque no solamente veo embutidos, encurtidos, carnes procesadas, sino pasteles con toneladas de azúcar y otros productos adictivos que causan daños irreparables en nuestro cuerpo.

He escrito carnes procesadas dejándome llevar por el léxico administrativo y me doy de bruces con otra realidad semántica, la cantidad de carne en forma de cuerpos de personas están procesadas, condenadas, encarceladas o a punto de entrar en el turno de la justicia a la carta. Unas operaciones judiciales contra los Pujol y CDC sospechosas desde cualquier punto de vista. La oportunidad de su puesta en pantalla es lo que la convierte en arma de doble filo. El mismo día que convocan elecciones, que Rajoy se da un baño de estulticia en TVE, coincidiendo en el tiempo con el auto de otro juez que le pide facturas de la remodelación de la sede central del PP, incluido el plasma en que apareció vergonzosamente. Si comer chorizo o morcillas es igual de dañino que fumar va ser un espectáculo comprobar cómo envasan y anuncian los jamones ibéricos, la sobrasada mallorquina advirtiendo que comerse un bocata de panceta mata. No sé si es alarmismo o una campaña para neurotizarnos a todos. Las carnes rojas como generadoras de tumores. Me encantan las series policiacas y los docudramas sobre asesinatos y casos sin resolver. Ahora ver a los cocineros incitándome a comer puede ser motivo de causa judicial. ¿O es al revés? Por cierto, la OMS, ¿es legal?