El uso y abuso del plano-secuencia digitalizado

En una época de culto al esfuerzo físico, los rodajes maratonianos en un único plano-secuencia sin cortes se están poniendo de moda. Y con ella ha llegado el debate técnico, porque no son lo mismo las facilidades que ofrece en la era digital, comparadas con las dificultades que conllevaba en los tiempos heroicos del celuloide, cuando el maestro Hitchcock tenía que andar cambiando de bobina a la carrera para conseguir la continuidad imposible de “La soga” (1948). Más recientemente Iñárritu ha sido honesto, reconociendo que en “Birdman” (2014) hay algún corte. Pero en la edición digitalizada es imposible saberlo, así que no se puede asegurar si las casi dos horas y media en una sola toma de “Victoria” han sido grabadas a tiempo real y presentadas tal cual, sin ser editadas o postproducidas después.
Otro motivo de discusión es el de la justificación del recurso del plano-secuencia como una necesidad expresiva, cuestión que presenta muchas dudas en la mayoría de proyectos que se van sumando a esta tendencia. Así, por ejemplo, Joaquin Oristrell lo ha empleado en “Hablar” para dar una impresión de teatralidad en el cine, haciendo que la obra a representar pueda desplazarse del escenario a la calle sin que baje el telón en ningún momento, lo que permite al cuadro de intérpretes moverse libremente mientras dicen sus diálogos sobre la marcha.
Curiosamente, Sebastian Schipper ha sido actor antes que realizador, detalle que sirve de pista para comprobar que es el protagonista de la escena el que quiere que la cámara le siga allá donde vaya, y no al revés. Hoy esto es totalmente factible, gracias a la total manejabilidad y ligereza de las cámaras digitales. El problema es que el realismo que aporta la duración continua de la grabación se pierde en lo inverosímil del desarrollo argumental de “Victoria”. Se quieren hacer demasiadas cosas con el cronómetro en mano, y no hay margen suficiente para tanto.

La marcha de Tubilla destapa la enorme marejada en las filas del PNV

«Necesitamos la foto más completa posible de la tortura sistemática»
Fallo contra un fraccionamiento de contratos del Ayuntamiento de Getxo

«Prohibir las redes sociales a los adolescentes les infantiliza»
