Firmas vascas crean la mayor máquina de impresión 3D para la industria
Ha sido creada por la empresa Ibarmia, de Azkoitia, el centro de investigación Tecnalia y la UPV-EHU, que la califican de «hito tecnológico, industrial y empresarial a escala mundial». Permite crear piezas metálicas de gran tamaño desde cero y terminarlas con gran precisión.

Funciona igual que las impresoras en 3D que se se están popularizando últimamente, pero a diferencia de estas, que utilizan materiales plásticos, fabrica las piezas con polvo metálico, lo que permite que la pieza creada se destine a su uso final en sectores como la automoción o la aeronáutica.
Así explicaban ayer en Donostia el funcionamiento de la nueva impresora, denominada Add+Process, los representantes de las tres entidades que han participado en su creación: Koldo Arandia, director general de la empresa de máquina herramienta Ibarmia, Iñaki San Sebastián, director general adjunto de Tecnalia, y Amaia Maseda, vicerrectora de Proyección y Transferencia de la UPV-EHU.
Esta impresora supone una auténtica revolución en los procesos de fabricación conocidos, ya que si hasta ahora de lo que se trataba era de mecanizar un bloque en un torno o fresadora «para quitarle virutas», ahora se crea la pieza desde cero mediante una impresora 3D. Para ello, se utiliza un haz de láser que va fundiendo los polvos metálicos que se le añaden –titanio, acero inoxidable...– a una velocidad de 40 gramos por minuto para ir creando sucesivas capas sólidas hasta conformar la pieza deseada.
Frente a la tecnología tradicional, la adición aporta el material mínimo necesario para confeccionar la pieza, lo que supone un ahorro de materia prima y de energía que en algunos casos alcanza hasta el 60%.
Esta máquina, cuyo coste ronda el millón de euros, destaca asimismo por su tamaño, ya que puede fabricar piezas de hasta 1,6 metros de longitud, y permite el fresado y el torneado de piezas a gran escala.
El responsable de Tecnalia destacó que «nos encontramos ante un hito tecnológico, industrial y empresarial a escala mundial», ya que abre «un amplio abanico de posibilidades para el mundo del diseño y la fabricación aún por explorar», pues la impresión en tres dimensiones es «una tecnología de gran potencial» y con «un gran recorrido».
Los impulsores del proyecto destacaron la colaboración entre agentes del conocimiento, la tecnología y el ámbito empresarial, que ha hecho posible que esta máquina esté ya en el mercado, en un plazo de solo nueve meses.
La consejera de Desarrollo Económico y Competitividad, Arantza Tapia, señaló que en la actualidad en la CAV hay ya unas 60 iniciativas de «manufactura avanzada» en 3D, que están empezando a hacer «un camino» en este campo.

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