27 de noviembre, límite de la ANC para un acuerdo «sin exclusiones»
La ANC rompió ayer el relativo silencio mantenido durante las últimas semanas y fijó la fecha del 27 de noviembre como límite para un acuerdo entre Junts pel Sí y la CUP, «para evitar que la declaración del Parlament pueda acabar siendo simplemente un espejismo». La CUP tiene prevista una jornada de reflexión el 29 de noviembre.

La Assemblea Nacional Catalana (ANC) no está en una situación sencilla. El bloqueo en la negociación entre Junts pel Sí y la CUP obliga de nuevo a la entidad soberanista a mojarse en la arena partidista, en la que es difícil mantener la imparcialidad. Ya ocurrió en julio, cuando el giro repentino de la entidad presidida por Jordi Sánchez desterró la posibilidad de una única lista independentista sin políticos en favor de la solución final con la fórmula Junts pel Sí. Desde entonces, no pocos ven a Sánchez demasiado decantado a favor de Mas (puso el cargo a disposición de la dirección en octubre) y hasta el propio líder de ERC, Oriol Junqueras, alertó contra la tentación de convertir la concentración convocada por la ANC para el domingo pasado en un acto de presión contra la CUP. «Es evidente que sería un error muy grave», dijo.
Finalmente, la vorágine por los sucesos en París llevó a la Assemblea a suspender la concentración (se trasladará, probablemente, al que viene). Y en una rueda de prensa celebrada ayer, Jordi Sánchez midió con tiento las palabras, reivindicando que los 72 diputados independentistas «son nuestros» y apuntando que «el acuerdo es muy posible, lo tenemos muy cerca, pero creemos que cuanto más se retarde, más riesgo de erosión existe».
Por ello, presentó en nombre de la entidad la Declaración ‘Fem la República catalana’, en la que consideran «imprescindible un acuerdo antes del 27 de noviembre que facilite la investidura y la legislatura». «La Declaración (de desconexión aprobada por el Parlament) y el anexo de medidas aprobadas requieren un Govern fuerte y cohesionado para iniciar y hacer efectivo el desarrollo de los puntos acordados», añade.
Contra los vetos
Aunque ni Sánchez ni la Declaración de la Assemblea hablan en ningún momento de la candidatura de Mas ni del veto de la CUP, la cuestión que dominó la política catalana durante la semana pasada está evidentemente presente cuando la ANC considera «como único escenario factible un acuerdo de Govern que se sustente en todas las sensibilidades del independentismo y todos los activos existentes para liderar, gobernar y llevarnos hacia la República Catalana». El texto subraya la idea añadiendo: «Sin exclusiones, con el convencimiento de que en este proceso de transición nacional no sobra nadie sino que es necesario sumar nuevas adhesiones».
Ante quienes quieran ver en la Assemblea cierta parcialidad, Sánchez recordó que «uno de los principios fundacionales de la ANC es la transversalidad y el apartidismo, no la neutralidad, por eso siempre hemos manifestado nuestra propia opinión al margen de los intereses de los partidos, y a veces lo hemos hecho presionando al Parlament, al Govern o al president».
Aunque ayer apenas hubo reacciones al posicionamiento de la ANC, resulta sencillo anticipar que el 27 de noviembre llegará todavía sin acuerdo, ya que la CUP ya tenía anunciada una «jornada de reflexión» para dos días después, una cita que la Assemblea no ha tenido en cuenta pese a ser pública. En cualquier caso, ambas fechas apuntan hacia finales de mes como los días límites para llegar a un acuerdo o ir de nuevo a elecciones.
CDC multiplica la presión sobre la CUP para que invista a Mas
Era previsible, pero no por ello deja de sorprender la contundencia. Tras la doble negativa cosechada por Mas en los debates de investidura de la semana pasada, CDC arrancó ayer la semana cargando con toda la artillería contra la CUP. Y más que vendrá. Abrió fuego, el domingo, el conseller de Economía, Andreu Mas-Colell, con un durísimo artículo publicado en el diario ‘Ara’ en el que acusa a la CUP de «inmadurez política» y pretender «condicionar a fondo el programa político». «Ha conseguido (la CUP) del Parlament, gratis, una resolución de soberanía previa a la formación de Govern», añadió un desbocado Mas-Colell, que acusa a los diputados de la Esquerra Independentista de querer «liquidar el liderazgo del president Mas y controlar externamente el próximo Govern». «De la CUP podemos aceptar dos votos para la investidura de Artur Mas como presidente, pero no sus condiciones», remató el conseller. En la misma línea, el candidato de CDC el 20D, Francesc Homs, consideró ayer que «no puede venir la CUP con 10 diputados y cargárselo todo».
Pero la hiperventilación convergente no se ha contagiado, al menos de momento, al resto de Junts pel Sí. La presidenta del Parlament, Carme Forcadell, defendió que «es necesario tener paciencia para llegar al mejor acuerdo», mientras que el candidato de ERC el 20D, Gabriel Rufián, hizo un llamado a «la calma y la prudencia, el pragmatismo y la generosidad».B.Z.

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