Borrón y cuenta nueva
Mal partido de los leones, lastrados por los errores defensivos e inoperantes ante un Granada que solo demostró jugarse mucho más.

GRANADA 2
ATHLETIC 0
El Granada es el único equipo que ha logrado más goles, dos, que remates a puerta, uno, en un partido de la Liga esta temporada. Y es que todo es posible en Granada. Hasta ganar un partido sin casi chutar a portería. Máxime cuando el rival se mete un tanto en propia puerta y te regala casi el otro. Es lo que hicieron los de un Ernesto Valverde que aplicó la máxima de no tocar aquello que funciona, pero la cosa no funcionó. El Athletic visitaba al colista, cuyo último y único triunfo databa de hace casi tres meses, y lo hacía sabedor de que una victoria le catapultaría a un solo punto del cuarto puesto, tras los tropiezos de equipos como Valencia, Villarreal, Celta... Es más, el propio técnico reconoció que lo habían hablado antes de saltar al césped. Pero lo cierto es que los rojiblancos no lo pudieron hacer peor. En defensa, con errores lapidarios, y en ataque, donde no hubo el acierto de un equipo que venía de promediar casi tres goles por partido. Nunca estuvo cómodo el cuadro bilbaino, ante un Granada que demostró quién de los dos se jugaba más, porque presionó y anuló el juego rojiblanco y de paso se alió con la fortuna de que Laporte tuviera un día de esos para olvidar. Un encuentro típico del Athletic que en el Botxo tienen un nombre: ‘levantamuertos’.
Los leones se presentaban en un campo propicio para seguir la racha de cinco victorias –desde 1989 con Howard Kendall no sumaba seis–, pero también con la duda en el aire de si el parón liguero trastocaría o no esa tendencia. Valverde ya se puso la venda antes de la herida y avisó de que los granadinos no eran tan malos como pintaba la clasificación. Y desde el primer minuto se vio que no iba a ser un partido llevadero ni digerible para los de Txingurri. Áspero, lo resumía luego el entrenador, decepcionante para los seguidores bilbainos. Sobre todo porque los nazaríes se jugaban la vida en cada lance y tenían muy claro que sacar algo positivo pasaba de inicio por no dejar a los rojiblancos hacer su juego. A ello ayudó de manera decisiva el garrafal error al alimón que cometieron Laporte e Iraizoz, en un centro desde lateral que el francés no sabemos todavía si trata de despejar o de ceder a su guardameta, que había salido a no se sabe qué, y la primera en la frente. El gol tonto de la jornada. Como la cara que se le quedó al central. Minuto cuatro y a remar contra corriente, con viento de cara. Lo que nadie se esperaba era que los bilbainos iban a verse anulados por la brega rival en la medular, con un Beñat desaparecido, Susaeta y Williams desconectados, Aduriz aislado, sin continuidad en el juego, sin salida de balón, sin ritmo, sin llegadas. Sin nada de nada. Como si al equipo se le hubiera roto la caja de cambios para meter una marcha más.
Libreta de apuntes en blanco hasta que Andrés Fernández sacó abajo una falta golpeada por Beñat. Era el minuto 43, lo que da idea de lo mal e incómodo que lo estaba pasando el Athletic. Y sobre la bocina, error en la salida del portero local, pelota que le cae a Aduriz, remata a portería vacía y un defensor nazarí que se cruza providencial. Ni por esas. No era el día.
Sin suerte atrás y delante
Dos fogonazos en una primera mitad horrible, que al menos hacían albergar esperanzas cara a una segunda en la que se presuponía que el Athletic iba a salir decidido a enderezar el marcador y hacerlo mejor, cosa que tampoco era muy difícil. Y así fue, aunque de salida el que la tuvo fue el Granada, en las botas de un Success, auténtica pesadilla de la zaga rojiblanca y sobre todo de De Marcos. La réplica la daba al instante Williams, que remataba un impecable pase filtrado de Aduriz, pero se topaba con Andrés Fernández. Ahí estuvo otra de las claves del choque, porque puede que el empate hubiera cambiado la dinámica del duelo. Incluso la volvió a tener el Athletic minutos después, en una peinada de Raúl García al palo y un rechace que no pudieron aprovechar San José ni Beñat. Una triple ocasión que iba a ser la última de la tarde, porque lo de Laporte en el minuto 95 sacando un balón que iba adentro... en la portería rival. Eso fue el colmo de una mala tarde, aunque hay que reconocerle que luego saliera a atender a la prensa y no se escondiera.
Los rojiblancos apretaban, la igualada parecía estar al caer, pero una pérdida de balón de Laporte ante el debutante venezolano Peñaranda –18 añitos– propició que el de Agen estuviera a punto de cometer penalti y expulsión. Un augurio de lo que estaba por venir apenas dos minutos después. Salida de balón del francés, se la entrega a un rival, rápida combinación, por dos veces la zaga bilbaina no acierta a despejar y balón que le cae a Success, que bate a Iraizoz.
El técnico gasteiztarra empezó a mover banquillo, dio entrada a Sabin Merino por un flojo Susaeta, luego Bóveda por San José para adelantar a De Marcos, Williams terminaría dejando su sitio a Viguera... Ni la más mínima reacción ante un Granada que siguió haciendo su partido, sin variar un ápice su propuesta futbolística y que aliado con ese toque de fortuna festejó la victoria como un título.
«No hemos estado cómodos», fueron las primeras palabras de Balenziaga nada más sonar el pitido final. Ni cómodos ni acertados, ni atrás, ni delante. El optimismo desatado en Bilbo por la marcha del equipo se topa con la tozuda realidad de la Liga, donde nadie regala nada, bueno, salvo el Athletic ayer. No queda sino hacer borrón y cuenta nueva, porque una derrota, aunque dolorosa por la imagen, no debe empañar lo hecho hasta ahora. El propio Laporte tecleó luego en su Twitter: «Mal día, mal partido, pero ¡¡nunca hay que bajar los brazos!! Otros días serán mejores y nos esperan más retos. Aupa @AthleticClub». Pues eso.
«Esperábamos haber hecho más», reconoce Valverde
Ernesto Valverde seguirá dándole aún vueltas en su cabeza al partido, lo mismo que Laporte a sus errores o Aduriz a ese gol que se le escapó. El técnico asumió que «esperábamos hacerlo mejor», pero no pudo ser. «Ha sido un partido incómodo, porque el Granada está en situación comprometida, era vital para ellos, se les ha puesto de cara pronto y a nosotros de espaldas, y las sensaciones eran que era difícil jugar, un choque incómodo, áspero, bronco, muchas faltas, hemos tenido opciones al final y sabíamos que si empatábamos nos llevábamos el partido. En el comienzo del segundo tiempo hemos tenido ocasiones, momentos puntuales en que el empate estaba ahí, pero el segundo gol ha sido decisivo». Fue su resumen. Tenía claro que «han aprovechado nuestros errores, pero sí esperabamos hacer más. No se podía jugar demasiado, no ha sido un partido brillante, nos resultaba difícil sobrepasar su línea en el medio campo, hemos estado flojos en la primera parte», insistió. «El Granada se ha alimentado de nuestros errores, el rival nos lo ha puesto difícil pero hemos debido manejar mejor el partido, llevarlo a nuestro terreno», sentenciaba Valverde, que señalaba que los dos goles llegaron en «jugadas desgraciadas que pueden pasar. Esto es fútbol. Incluso hemos sacado un gol que iba para adentro», en referencia a la última jugada con Laporte. Reconoció que «hemos hablado al principio» que «era importante el triunfo porque daríamos un salto cualitativo grande sumando tres punto. Hemos tenido una racha muy buena que se nos ha cortado, y es que no es sencillo ganar a nadie. Nos gustaría ser siempre brillantes y ganar partidos pero no es sencillo, no hemos podido hacer el juego que veníamos haciendo, aunque hemos tenido ocasiones para haber empatado al menos». J.V.
Protagonistas
Iraizoz. Apenas tuvo trabajo, aunque en el primer gol salió a por un balón que no parece que fuera para él.
Laporte. El francés suele ser capaz de lo mejor, casi siempre, y a veces de lo peor, las menos. Ayer le tocó una de esas pocas veces. Protagonistas para mal en los dos goles y en la última jugada en que sacó el balón de la portería rival.
De Marcos. Sufrió mucho en defensa ante el rapidísimo Success, no se atrevió a dejar su puesto para ir al ataque, y cuando adelantó posición en la segunda parte tampoco tuvo presencia real.
Beñat. Nunca pudo encontrar juego. Sobre todo en una primera mitad en la que el balón no pasó por él. En la segunda aportó más presencia pero no consiguió no fue un partido para lucirse.
Williams. Tras dos partidos con la española sub-21, estuvo como el resto de compañeros, apagado.
Raúl García. Quizá fue uno de los que más intentó aportar, participar, pero no terminó de conseguirlo.
Aduriz. Tuvo el empate, tuvo presencia en cuanto el Athletic se volcó, pero dentro de la línea general.
La derrota 900 en la historia del club bilbaino
Fue la derrota número 900 del Athletic en su historia y es el segundo equipo en alcanzar esa cifra. Iribar (162), Etxeberria (152), Iraola (152) y Rojo (138) son los leones que más derrotas han sufrido.
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