Amaia U. LASAGABASTER
EIBAR

El Eibar se queda con la miel en los labios

Un gol en el minuto 86 priva a los armeros de su tercer triunfo consecutivo y de auparse a la cuarta plaza.

VILLARREAL 1

EIBAR 1

 

Solo cuatro minutos separaron al Eibar de celebrar su tercera victoria consecutiva. Un triunfo ante un rival de campanillas y que le habría aupado hasta la cuarta plaza, nada menos. Pero pasó como en una gran noche de ópera. Concluye la fábula, desciende el telón, se encienden las luces y en el gallinero recuerdan que toca regresar a casa en autobús, mientras los espectadores de platea lo hacen en coche y los de palco en limusina. Algunos lujos siguen fuera del alcance de la mayoría.

Pero ese destemplante topetazo con la realidad, la desagradable sensación predominante a la conclusión del encuentro, debería dejar paso inmediato a la satisfacción. Puede que el Eibar no se haya dado el gustazo de dormir en plaza de Liga de Campeones pero lo ha vuelto a hacer en posición europea tras traerse un punto de un campo complicadísimo, a cuyo dueño tuvo contra las cuerdas. Un paso adelante del cuadro armero, que en su todavía corta andadura en Primera se ha mostrado competitivo ante cualquier rival pero solo había sumado capaz de sumar contra los de abajo. Hasta ayer, cuando lo hizo en un partido trepidante e igualado.

La pena, pero al mismo tiempo, paradójicamente, el regocijo, es que el resultado pudo ser aún mejor. Que ese tercer triunfo consecutivo no fue una utopía que se desvaneció en cuando el árbitro decretó el inicio del partido. Fue una realidad accesible durante muchos minutos, gracias al buen trabajo de los eibarreses, que volvieron a ofrecer algunas fases brillantes, y también a algunas circunstancias del partido en las que la moneda cayó de su lado.

Ekiza, lateral

El Eibar afrontó el choque con tres novedades. Regresó Riesgo tras superar sus molestias, también Dani García, sancionado ante el Getafe y entró en el once, por primera vez, Ekiza. Mendilibar optó finalmente por minimizar los movimientos ante la ausencia de Capa y Lillo y por no forzar la reaparición de Ramis, tras más de un mes de baja, con lo que Pantic se mantuvo en el centro de la zaga y el navarro se colocó en el lateral derecho.

No hubo movimientos arriba, pese a la recuperación de Adrián. Y la decisión no tardó en revelarse acertada porque Sergi Enrich y Borja Bastón –pese a los problemas físicos que ha sufrido en los últimos días– estuvieron en la acción del gol y en la del penalti que podía haber sentenciado el choque. La primera ocasión del partido, de hecho, fue para el madrileño, lo que invitaba a pensar en uno de esos arranques devastadores de los guipuzcoanos.

Error. Fue el Villarreal el que se hizo de inicio con los mandos. Y eso que Bruno, bien cubierto, no tuvo la posibilidad de dirigir como acostumbra. Pero el equipo de Marcelino encontró la manera de acercarse al área, a veces por el centro, otras por las bandas, y en ocasiones incluso con balones en largo, pero siempre con Soldado calentando el ambiente y Bakambu creando peligro. Tal es así que Asier Riesgo se convirtió en uno de los protagonistas, para bien, en esos primeros compases del encuentro.

El agobio tampoco duró demasiado. Mediado el primer tiempo, el Eibar consiguió sacudirse el dominio local, hasta el punto de equilibrar el juego, cuando no decantarlo de su lado. Y así llegaron los avisos, y el gol. Una acción que comenzó con el robo de Keko, seguido por la conducción de Dani García, el centro de Escalante, el control de Borja y el definitivo remate –y ya son tres goles en dos partidos– de Enrich. Le sentó fatal al Villarreal, que a punto estuvo de encajar el segundo de inmediato, con un chutazo de Keko que lamió el larguero.

Un duro choque de Enrich con Bailly acabó con el central costamarfileño en el hospital y el Villarreal obligado a realizar su primer cambio. Curiosamente, le vino mejor de primeras al equipo castellonense, al que los tres o cuatro minutos de interrupción le permitieron tomar aire y convertir el último cuarto de hora en un toma y daca, en lugar del monólogo con el que amenazaba el Eibar. Pese a lo cual, los azulgranas tuvieron la opción de dejar el choque prácticamente sentenciado. Claro penalti y a Borja Bastón, lanzamiento de Dani García... y parada de Aréola que, como al otro lado Riesgo, acabó convirtiéndose en uno de los mejores jugadores de su equipo.

La reacción local fue a más tras el descanso. Sufrió el Eibar, con la amenaza del empate cada vez más patente. Hasta que el infortunio volvió a golpear al Villarreal. En el 64, solo dos minutos después de que Marcelino realizara su tercer cambio, Bonera se lesionó, dejando a su equipo con diez. Supieron interpretarlo los armeros, haciéndose con el balón y calmando el choque, aunque les faltó acertar con el segundo.

Hubo tiempo de lamentarlo. Keko vio dos amarillas en tres minutos –incomprensible la segunda–, al Eibar le entró el miedo y su rival lo olió. Empujó el Villarreal en un último esfuerzo y, a solo cuatro del final, devolvió el empate al marcador.

 

«Nos vamos con sensación agridulce»

Un punto en El Madrigal habría sido, probablemente, un resultado a firmar el sábado. Pero visto lo sucedido sobre el césped y el minuto en el que llegó el tanto local, las tablas acabaron dejando una «sensación agridulce» en la expedición del Eibar.

«Pudimos ganar y no ha podido ser por cinco minutos –aseguró José Luis Mendilibar–. Ellos van con mucha gente arriba y te aprietan, te echan atrás y es complicado. Puede que antes de venir hubiéramos firmado el empate pero viendo el partido hemos podido ganarlo, lo hemos tenido muy cerca. Es una sensación agridulce». No lamentó tanto el técnico lo sucedido en los últimos minutos, porque no consideraba que el Eibar hubiera dado un paso atrás, como la falta de puntería de sus hombres, a los que les faltó acierto en los últimos metros. «Incluso hemos tenido un penalti con el cero a uno pero no hemos logrado sentenciarlo», recordó.

Respecto a su puesta por repetir con dos delanteros, pese a la entidad del rival, Mendilibar se congratuló por contar con un buen grupo de futbolistas, que se amolda a cualquier sistema. «Ahora mismo los jugadores están dispuestos a todo y con una buena predisposición a hacerlo bien».

En lo que respecta a la próxima jornada, que llevará al Real Madrid a Ipurua, el entrenador armero cree que los merengues se encontrarán con un «buen equipo, que está haciendo las cosas bien».

Menos aún satisfizo el resultado a Marcelino. «La sensación no es buena, si no ganas en casa te deja un mal sabir de boca. Estamos tristes por no ganar», aseguró el técnico asturiano, para el que a su equipo le faltó «sobre todo organización y organización defensiva», ya que aunque comenzó «bien», el Eibar llegó «demasiadas veces» al área. «Salíamos con peligro pero ellos también nos lo generaban», lamentó Marcelino, que sí admitió que «en un partido loco, el empate es lo más justo»». GARA

Protagonistas

Ekiza. Su debut como titular se dio en un puesto que no le resulta habitual. No puede decirse que Mendilibar haya descubierto un lateral derecho pero su actuación fue, cuando menos, correcta.

Dos Santos. Sufrieron los centrales con el incordio constante de Soldado y, sobre todo, Bakambu, que les cogió la espalda en demasiadas ocasiones.

Dani García. Otra actuación espectacular en el centro del campo que, lamentablemente, se vio empañada con su defectuoso lanzamiento de penalti.

Enrich. Tres goles en dos partidos para el balear, que terminó fundido tras otro derroche físico.

 

Bailly, ingresado tras su choque con Enrich

Eric Bailly sufrió un duro golpe en la cabeza con Enrich a la media hora de juego. Evacuado de inmediato, ingresó con traumatismo craneoencefálico en el hospital, donde sigue en observación.

 

A la venta las entradas contra el Real Madrid

A las diez de la mañana se abre la taquilla número cuatro de Ipurua. Se prevén largas colas porque el club solo pondrá a la venta 150 entradas (65 y 90 euros) para el choque ante el Real Madrid.