Raimundo Fitero
DE REOJO

Exhibición

Hubo un partido de fútbol que dicen fue visto por más de quinientos millones telespectadores en más países de los que hay en la ONU. Y fue una exhibición. O dicho de otro modo, hubieron varias exhibiciones. Desde días antes, la de los irresponsables de seguridad del Gobierno de Madrid, que intentaron convencernos de un posible apocalipsis que iban a impedir ya que habían decidido crear tres anillos con los que iban a enjaular al estadio donde se celebraba ese acontecimiento comercial, emocional, sentimental y hasta difusamente identitario que se convirtió en una exhibición de eso tan etéreo que se llama fútbol a cargo de  uno de los equipos contendientes.

Se nos machacó con el anuncio reiterado, amplificado, mostrado con exhibición de datos y fuerza de dos mil agentes de Policía, contando la nacional, la municipal y los agentes privados. Toda esa exhibición fue mostrada por partes por las televisiones. Había una especie de pacto para no poder mostrar todo y que nos pusiéramos a contar y no llegáramos a los mil uniformes. Y se nos ofrecieron momentos del filtro para entrar al estadio que eran una simple muestra de ritual para molestar, para inocular la misma paranoia del terror. Una campaña infeliz, para crear miedos de baja intensidad, pero fobias de incalculable resultado. Una imprudencia porque sabían todos dónde estaba la Policía. Y el resto de Madrid sin vigilancia.

Lo cierto es que muchos no pudieron ver el inicio del partido porque esos filtros eran una mierda, una molestia nada efectiva. Parece ser que para cuando empezó la exhibición futbolística ya estaban todos en sus localidades. Y acabaron protestando, no por las molestias, sino por el nuevo desastre de otro proyecto del conspirador Florentino Pérez  al que pidieron su dimisión junto a Rajoy.