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Más refugiados siguen optando por el Ártico pese al frío y el control de Oslo

El número de refugiados que opta por la ruta del Ártico, entre Rusia y Noruega, para llegar a Europa sigue creciendo a pesar de la llegada del invierno y las medidas que plantea el Gobierno noruego para devolver a Rusia a quienes hayan tenido estancia legal en este país.

En los últimos meses, más de 4.000 personas han cruzado la frontera ruso-noruego de Storskoga para pedir asilo en el país europeo, un ascenso considerable comparado con los diez que lo hicieron al año pasado. Y es que muchos refugiados optan por esta ruta que, aunque es más larga, la consideran más segura y más barata que la del Mediterráneo.

No obstante, las condiciones empeorarán notablemente en las próximas semanas con la llegada del invierno y la noche polar, en la que el sol desaparece de noviembre a enero. A estas alturas del año las temperaturas alcanzan los diez grados bajo cero y las nevadas son copiosas.

Condiciones que dificultan el tránsito de los solicitantes de asilo que, además, deben cruzar el paso fronterizo en bicicleta debido a que las autoridades rusas prohíben pasar la frontera a pie y Noruega castiga a quienes transportan a refugiados en automóvil. Esto se ha convertido en un negocio para la población local, que cobra 150 dólares por bicicleta.

Las duras condiciones climáticas, con nieve, hielo y viento gélido, unido a que muchos migrantes no saben andar en bicicleta convierten el paso de la frontera en un difícil ejercicio. En ocasiones, tras largas horas de espera, algunos deben darse la vuelta y regresar al día siguiente. Los más afortunados logran cruzar la frontera y nada más pisar suelo noruego solicitan asilo político. Se calcula que una media de medio millar de refugiados viven permanentemente desde el verano en localidades fronterizas rusas.

Según informa el diario ruso “Nóvaya Gazeta”, en ocasiones las autoridades locales intentaron extorsionar a los refugiados, que debían pagar un mínimo de 500 dólares para poder cruzar la frontera. Cuando el escándalo llegó a los medios y ante la amenaza de que el Kremlin tomara cartas en el asunto, los demandantes de asilo no volvieron a tener problemas.

En declaraciones a la prensa, algunos refugiados narraron cómo los agentes del Servicio Federal de Seguridad, encargado de custodiar las fronteras, hicieron la vista gorda cuando supieron que querían solicitar asilo en Noruega.

Oslo amenaza con devolver

Aunque la ruta del Ártico sigue siendo minoritaria, ante el ascenso de los últimos meses el Gobierno noruego amenaza con devolver de inmediato a Rusia a todos los solicitantes de asilo que hayan tenido estancia legal en este país.

Además, endurecerá los requisitos para conceder asilo y permitir la reunificación familiar. La única excepción serán aquellos que dispongan de un visado Schengen, lo que es harto difícil de encontrar entre los refugiados que eligen esta maratoniana ruta.

Ante la petición de explicaciones de Oslo, Moscú mantiene que sus guardias fronterizos no pueden obligar a los extranjeros a mostrarles sus visados de entrada en Noruega ya que su estancia en Rusia es absolutamente legal.