P. URTAZA
BALONMANO - CHAMPIONS LEAGUE FEMENINA (FINAL FASE GRUPOS)

Midtjylland y Györi pelean por un punto

Con la clasificación ya decidida, la última jornada resuelve los últimos puntos.

La fase de grupos de la Champions femenina finalizó el fin de semana, y los tres primeros de cada uno pasarán a la Main Round, que arranca entre el 8 al 10 de enero. Unos días antes se disputará el partido aplazado entre Fleury y Thüringer (el 6), suspendido tras los atentados de París. Ese mismo fin de semana la victoria del Ferencvaros ante el Podravka clasificaba ya a los dos clubes, y hacía innecesario disputarlo en unas fechas muy cargadas del calendario, aplazándolo hasta enero.

Ningún partido en que estaban implicados los clubes que quedaban fuera tenía más trascendencia. Si acaso, el Buducnost-Lublin, porque las montenegrinas deseaban mantener la racha de 21 partidos imbatidas en Champions. Lo hicieron sin cuatro de sus piezas importantes (Cvijic, Mehmedovic, Petrovic ni Byzdra), pero entre Neagu y Katarina Bulatovic (8 goles cada una), y la extremo izquierda Biljana Pavicevic (7), sacaron el partido adelante (29-25)... y llegaron a 22. Y el Krim-Rostov Don, porque las rusas son las únicas que han pasado ganando todos los partidos.

En el Grupo A el Larvik se jugaba dos puntos importantes ante Baia Mare, y lo hacía recuperando a tres lesionadas (Nora Mörk, Kurtovic y Stange). Las noruegas volvían a cargar su juego en la derecha (la jornada anterior las bajas permitieron descubrir a su joven lateral izquierda Breistol –13 goles–, y casi ganan en Rostov, 26-25), y allí surgió de nuevo la zurda de Mörk, con 11 tantos. Las rumanas intentaban evitar llegar a la Main Round con cero puntos, como el año pasado, y se resistieron mucho tiempo (0-3, 4-7, 12-12 al descanso, 15-15), hasta que la portera danesa Toft paró tres penaltis seguidos a Pineau, Abbingh y de nuevo Pineau. La igualdad se mantuvo hasta el m. 43 (20-19), y después el Larvik metió una marcha más para llevarse dos valiosos puntos.

En el Grupo B el Ferencvaros recibía al Fleury, que llegaba a Budapest ya sin Bea Fernández (fichada por Bera Bera) y encajaba 24 goles al descanso, la media que lleva en la Liga francesa (donde va líder tras 10 jornadas) y un gol más de los que había encajado en Champions... contando todo el partido. Ninguna de las tres porteras tocó un balón en el primer tiempo, y la lateral izquierda Zacsik, que acababa de dar a luz hace 8 meses, marcaba 11 tantos. El 36-23 final, con tres goles de Nerea Pena, resultaba contundente.

En el Grupo C todo parecía preparado para un triple empate en cabeza: Györi había ganado los dos partidos al Vardar; las macedonias habían hecho lo propio con el Midtjylland; y ahora las danesas –tras ganar en Hungría por 21-26– se disponían a rematar la faena con un 17-11 (m. 37). Pero Amorim y Görbicz se echaron el equipo a la espalda y, con un parcial de 1-9 en un cuarto de hora, ponían delante al Györi en el m. 55 (18-20). El Midtjylland echó el resto y, tras un penalti convertido por Görbicz a 12 segundos del final (21-22), Stine Jörgensen marcaba el empate a 22 definitivo a falta de 6 segundos.

En Rumania ya solo quedaba la curiosidad de comprobar si el equipo más joven de todos (el IK Sävehof, con 20,8 años de media) podía con el más veterano de todos (el Bucuresti, con 28,3). Las suecas ya habían logrado su objetivo al ganar los dos partidos al Lublin polaco, y ahora trataban de sorprender a las rumanas. No lo consiguieron, en parte por la reaparición de Linnea Torstensson –pieza fundamental de la defensa del Bucuresti, que reaparecía en este partido tras una lesión de rodilla–, y en parte por los seis goles de la máxima anotadora local, Isabelle Güllden, ambas suecas, esta última exjugadora del propio IK Sävehof (27-22).