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El Guggenheim acoge la obra de Tzu Nyen, una metáfora visual y sonora sobre la locura

El Museo Guggenheim exhibe la obra del videoartista singaporense Ho Tzu Nyen “La nube del no saber”, una inquietante y perturbadora metáfora visual y sonora sobre la locura y la alucinación humana. La pieza se expone por primera vez en Euskal Herria.

La obra, con la que Tzu Nyen (Singapur, 1976) representó a su país en la Bienal de Venecia de 2011, es la sexta instalación que acoge la sala Film & Vídeo del Guggenheim, dedicada al videoarte y la imagen en movimiento desde su inauguración hace un año. La pieza, de 16 minutos de duración y que por primera vez se expone en Euskal Herria y en el Estado español, muestra las vivencias e inquietantes alucinaciones que sufren ocho personajes, interpretados por actores no profesionales, en un humilde y destartalado bloque de pisos de protección oficial abandonado de la ciudad estado de Singapur, una de las más ricas del continente asiático.

La “nube”, incluida de forma virtual en la obra, a que hace referencia el título del vídeo y la música que acompaña a la pieza, son las herramientas empleadas por el autor para representar la evolución hacia la locura que experimentan los protagonistas de la historia.

Ambos recursos estilísticos recrean una atmósfera inquietante y perturbadora que envuelve al espectador durante toda la proyección, y le sumergen en la acción, algo a lo que también ayuda la proyección de las imágenes en cuatro pantallas gigantes que rodean al público en un oscuro y reducido espacio.

El artista singaporense, presente en la conferencia de prensa en la que ayer se presentó su obra a los medios de comunicación, explicó que con la utilización de actores de gran tamaño y peso ha querido contraponer la mortalidad del ser humano pegado a la tierra por efecto de la fuerza de la gravedad, frente a la ligereza y naturaleza cambiante de las nubes.

«Con ello he pretendido recordar al público que somos mortales y las nubes me ayudan a recordar el corto espacio de tiempo que pasamos en la tierra», agregó.

La utilización de personas de gran tamaño le ayuda a conseguir el efecto de pesadez que la gravedad tiene en las personas, añadió. No obstante, Ho Tzu Nyen animó a cada espectador de su obra a que saque su propia interpretación de lo que ve en base a las experiencias y vivencias que haya tenido.