Raimundo Fitero
DE REOJO

Amnesia

No se sabe por qué es más importante un debate a cuatro que a dos o a siete. De repente empieza una campaña electoral en donde las expectativas de formar gobierno se complican ya que existen cuatro ofertas que pueden obtener unos resultados significativos y todo se está moviendo. Hay desplazamientos de los objetivos, los medios de comunicación deben seguir de manera constante a cuatro caravanas que andan con problemas de minutaje y espacio para saber en qué lugar colocarse en cuanto a relevancia según perspectivas e intereses concretos.

O sea, estamos en campaña y se habla de debates, porque se ha decidido, al menos en una de las cadenas, hacer ver que lo que pase en su estudio va a ser un hito histórico. Y puede serlo. Por lo de insignificante. Dos semanas en las que vamos a sufrir una sobre exposición a baratijas, ofertas, promesas y fantasmadas. Probablemente la irrupción de dos formaciones nuevas que pueden desequilibrar el eje del bipartidismo nos aporte liturgias y lenguajes que parecerán novedosas pero que son simplemente el rescate y en ocasiones el reciclaje de otras nociones de comunicación electoral utilizadas en décadas anteriores.

Como siempre irán apareciendo esas noticias, rumores, actuaciones de los fontaneros y demás servicios de las cloacas de todos los gobiernos para ir intoxicando y colocando subliminales mensajes contra los contrarios. Y lo contrario, intentar tapar los antecedentes de candidatos, las hojas de servicios de los partidos. Según insistía la periodista navarra Cristina Pardo horas antes del inicio de esta penúltima parte del espectáculo, nos van a meter en un tratamiento de shock para lograr la amnesia. No es una mala interpretación. Hacer creer que no han existido cuatro años de terror del PP ni de abstinencia política del PSOE. Alerta.