Floren Aoiz
@elomendia
JO PUNTUA

Una nueva síntesis para la revolución democrática vasca

Cuarenta años ya desde la muerte de Franco. 40 años de estado de excepción en Euskal Herria, venganza ruin y cruel por resistir a la infamia que llamaron transición democrática. Mientras escribo estas líneas leo en Twitter que una de las juzgadas en Madrid en el enésimo auto de fe contra el independentismo vasco es hija de uno de los perseguidos en el Proceso de Burgos. Eso son más de 40 años y esta perspectiva nos recuerda que hay una continuidad entre la represión franquista y la «democrática», sumamente clarificadora.

Pero también hay un hilo rojo de lucha, de resistencia y de construcción de alternativas desde la base. Un hilo de firmeza y capacidad de adaptación, el itinerario vital de un movimiento enraizado en el pueblo que lo creó. Un movimiento hecho de mil movimientos, mil luchas, mil contradicciones, mil batallas, algunas ganadas y otras perdidas, un movimiento que ha caído y se ha levantado, que ha sabido no solo adaptarse a los tiempos, sino sobre todo cambiar los tiempos.

Pero quien cambia los tiempos crea las condiciones para verse obligado a cambiar. Nada más lejos del ADN colectivo de la izquierda abertzale que la fosilización y el esencialismo dogmático. Cuando la izquierda en el Estado español se desangraba en guerras de «ismos», en Euskal Herria se produjo un impresionante proceso de síntesis, una dinámica enriquecedora que sigue, décadas después, marcando el camino de la innovación política. De aquella rebelión vasca contra el franquismo y la reforma postfranquista surgieron las bases para la izquierda abertzale del siglo XXI, la que sabe sumar, la que sabe muy bien resistir, pero que quiere sobre todo construir.

Ahora toca, otra vez, renovar esa síntesis de profundas y densas raíces. Y toca hacerlo de la mano de todos los sectores comprometidos con un nuevo horizonte para Euskal Herria. Por la revolución democrática que necesitamos.