Una década después, líder gracias al sudor colectivo
José Bordalás sufrió una indisposición al inicio de la segunda mitad que quedó solo en un susto.

VALLADOLID 1
ALAVÉS 2
Más de una década le ha costado al Alavés volver a ser líder de Segunda División, una hazaña fraguada gracias a su cuarta victoria consecutiva, una marca que no se lograba desde el tramo final de la 2012-13, entonces con el equipo en Segunda B. La cifra va camino de igualar o superar los siete triunfos seguidos de la 2004-05 que se materializaron por la escuadra babazorra entre las jornadas 33 y 39.
La felicidad por este cuarto triple se vio empañada en parte por la indisposición del técnico albiazul, José Bordalás, quien al inicio de la segunda parte se vio obligado a abandonar el banquillo y ser atendido en una ambulancia medicalizada ubicada en el exterior de Zorrilla. Afortunadamente, todo quedó en un susto y el preparador alicantino se recuperó para la finalización del choque, felicitando a sus pupilos por la victoria en el mismo vestuario visitante.
Tras el incidente, los jugadores dedicaron a su míster un triunfo fruto de los méritos propios de un once que solo flaqueó en los diez primeros minutos de la segunda parte –ahí llegó el empate local–, pero que en el resto del envite dejó patente su superioridad, incluso cuando en el tramo final y con ventaja en el marcador, se afanó en dejar sentenciado el encuentro.
Goles de las alas
Con una buena presión en la salida de balón pucelana y, sobre todo, estando muy pendientes de robar en medio campo y salir por banda, el Alavés firmó uno de sus mejores partidos lejos de Mendizorrotza y se aprovechó de la manifiesta irregularidad casera que está protagonizando el Valladolid en lo que se lleva de la presente campaña.
Las alas albiazules fueron mortales –de las botas de ambas llegaron los goles arabarras–, Toquero y Juli estuvieron incansables en encimar a los defensas, mientras Manu García y Sergio Mora bregaron sin descanso en la sala de máquinas. El factor físico resultó determinante a la postre, con un Alavés que se manejó a un ritmo muy alto, que su rival no supo igualar.

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