07/12/2015

IGNASI PUIG
DOCTOR EN CIENCIAS AMBIENTALES

Puig es especialista en la gestión preventiva de residuos municipales y las políticas económicas ambientales aplicadas a ámbitos como los residuos, el cambio climático o la energía. La semana pasada ofreció una conferencia en Donostia sobre las nuevas tenencias en materia de gestión de residuos, en la que mencionó la opción del puerta a puerta y cómo en Catalunya no genera polémica partidista.

«No veo la incineración compatible con la estrategia circular hacia la que vamos»
Nagore BELASTEGI|DONOSTIA
1207_eh_ignasi

Cuando la DGT cambia las normas de tráfico no hace un referéndum porque sabe que lo perdería. Reciclar no es algo voluntario sino algo obligatorio

Todavía no recicla demasiada gente. ¿Qué se puede hacer para concienciar a la ciudadanía?

Por un lado sabemos que una parte importante de la población es sensible a la información y, por tanto, las estrategias pedagógicas respecto los beneficios de la recogida selectiva son útiles. Por otro lado, sabemos que ese mensaje no llega al 100% de las personas. Hay gente que responde solo porque económicamente le conviene o porque no tiene otra opción. Por eso, es importante que los sistemas de recogida selectiva favorezcan separar y reciclar. Cuando tenemos sistemas donde lo más fácil y cómodo es no reciclar, la mayoría de gente no lo hace.

En algunas localidades de Euskal Herria se están realizando consultas sobre el tipo de recogida. ¿Cree que eso debería dejarse a la libre elección de la ciudadanía? ¿O debería obligarse a reciclar?

Para mí, el tema de residuos no es diferente a cualquier otro. Cuando la DGT cambia las normas de tráfico no hace un referéndum porque sabe que lo perdería. Creo que las ordenanzas deben ser categóricas. Reciclar no es algo voluntario, sino algo obligatorio. También hay que habilitar los mecanismos para que esto sea lo más cómodo, fácil y barato posible, que no siempre se tiene suficientemente en cuenta. Pero el carácter obligatorio del reciclaje, como tantas otras cosas que conlleva la vida en sociedad, pues sí, definitivamente pienso que debería ser contemplado en esTe sentido.

¿Cuál es la situación de recogida de residuos en Catalunya?

Es la comunidad autónoma que antes empezó con la recogida selectiva de materia orgánica. A mediados del año 1993 se iniciaron las primeras experiencias y a partir del año 1999 ya era obligatorio para los municipios de más de 5.000 habitantes. Hoy en día, más de 700 municipios catalanes hacen recogida selectiva de la materia orgánica. De ellos, 125 hacen puerta a puerta y el resto en quinto contenedor. La tendencia es que cada vez más apuestan por el PaP porque da muchos mejores resultados ambientales, y desde unos años para acá también en términos económicos porque tenemos un impuesto en Catalunya que está subiendo cada año y que lo que hace es encarecer el vertido y la incineración de residuos. A los municipios les conviene alcanzar niveles altos de recogida. Y el sistema que hasta el momento se ha mostrado más eficiente es la recogida PaP.

La recogida sí que es más cara, pero el tratamiento resulta más barato y los ingresos son mayores, por lo que lo importante no es solo la recogida sino el balance completo.

¿En Catalunya hay polémica política al respecto?

Todos los partidos han participado en la elección del modelo de recogida puerta a puerta y en el del quinto contenedor. Han sido debates de ámbito local, así que no sé si han tenido polémica, pero no ha habido choques como los de Gipuzkoa. A veces, en un municipio era un partido el que lo impulsaba y en otro el que se oponía. No ha habido consignas de partido para toda la región, como es lógico para un tema técnico como es este. Creo que han sido tres o cuatro municipios los que adoptaron puerta a puerta y lo retiraron, pero desde el año 2003 que se implantó la primera experiencia hasta hoy el número de municipios con PaP ha aumentado hasta 125 y creciendo.

Como experto, ¿qué puede decir de la incineración?

Yo no me siento experto. Es un tema técnico muy complicado y la tecnología evoluciona. Las tecnologías de hoy son mejores que las de hace años. De lo que sí me atrevo a hablar en torno a la incineradora es sobre la normativa. Esta dice que la incineración o el vertido sin recuperación de energía es peor que la valorización energética, pero la valorización energética es peor que la prevención o el reciclaje. En sociedades como las nuestras, donde los niveles de reciclaje están muy lejos de los niveles europeos, hablar de incineración es invertir la normativa. Hay estrategias preferibles a nivel legal.

Por otro lado, lo que hace la incineración es destruir materias primas. Sí, genera energía eléctrica, pero desde un punto de vista de balance energético es mucho más desfavorable que el reciclaje, puesto que vamos a tener que fabricar de nuevo a partir de materias primas vírgenes los materiales que de otra manera podrían ser reciclados. El tema de la contaminación es relevante, pero me parece mucho más importante el hecho de que la incineración está por debajo de otras opciones que no se están priorizando y sobre todo que la incineradora no permite recuperar materiales. No la veo compatible con la estrategia circular a la que se supone que vamos avanzando.

¿Podría sobrevivir una incineradora con la fracción resto?

El problema es que la fracción resto hoy en día está llena de materiales reciclables. En el contenedor gris no hay solamente lo que debería ir ahí. Hay cantidad de materia orgánica, cantidad de plásticos, cantidad de papel… que no deberían estar ahí dentro, pero lamentablemente la ciudadanía no separa adecuadamente y terminan en el contenedor gris.

En Lasarte-Oria PNV y PSE votaron que los vecinos deberían obtener energía gratuita en caso de instalar la incineradora en sus inmediaciones. ¿Conoce algún caso así?

Sé que en algún caso el calor generado en los hornos se utiliza para calentar equipamientos públicos. De hecho, tiene más sentido utilizar el calor y no transformarlo en electricidad, porque hay muchas pérdidas. Pero en concreto la cuestión de las compensaciones es habitual para las instalaciones no deseadas. Estoy pensando en casos de residuos como un vertedero, centrales nucleares, prisiones… Lo que ilustra eso es que la incineración no es un equipamiento deseado.

Hay quien está a favor de la incineradora pero no la quiere en su pueblo...

Eso también es típico. Sí pero no en mi patio trasero; hay instalaciones deseadas que nadie quiere cerca. En este caso, la incineradora, por las polémicas que crea, nadie la quiere en su territorio.

Tres «R»: Reducir, Reutilizar, Reciclar. ¿Qué pueden hacer los ciudadanos al respecto?

Los ciudadanos de a pie lo que pueden hacer es tomar conciencia y tratar de consumir diferente: productos más locales, menos elaborados, sin envases superfluos… Lo que pasa es que solo hace falta entrar en un supermercado para darse cuenta de que nuestra capacidad de elección, la famosa autonomía del consumidor, está bastante limitada, y por tanto lo que hay que hacer es exigir que las administraciones públicas nos garanticen este derecho de consumir sin residuos. Les obligaría a reformas muy importantes de la normativa.

Hoy en día hay países de nuestro entorno que se rigen por la misma directiva europea y que tienen, por ejemplo, sistemas de devolución de envases que garantizan que ya no sean residuos sino productos reutilizables. Las administraciones son las que deben priorizar la primera de las «R», que en teoría es la que está en la cúspide de la jerarquía de los residuos, pero en la práctica es la que recibe menos presupuestos y menos prioridad.