Mikel INSAUSTI
STAR WARS: EL DESPERTAR DE LA FUERZA

El legado de Lucas está a buen recaudo para disfrute de todos

Si el fenómeno fan suele ser en general bastante histérico, en el caso de “Star Wars” todavía lo es más si cabe. Cuando George Lucas decidió vender su estudio a Disney cundió el pánico, porque fueron muchos los que creyeron ver el fin de la saga galáctica tal como la hemos conocido. Pero no iba a ser así, por la sencilla razón de que Disney ya no se puede permitir más fracasos millonarios con sus producciones de imagen real, y de ahí que la compra de Marvel y Lucasfilms vayan encaminadas a asegurarse el futuro con franquicias creativas de la máxima calidad. En cuanto se anunció que J.J. Abrams era el elegido para reactivar “Star Wars” con el inicio de la tercera esperada trilogía, los temores se empezaron a disipar de inmediato, porque es el heredero natural del maestro Lucas. Pero lo que ya acabó de calmar los ánimos fue la incorporación del viejo y directo colaborador Lawrence Kasdan como guionista, porque solo él podía escribir la genuina continuación de “El retorno del Jedi” (1983).

El concepto del que ha partido Kasdan para expandir la saga resulta tan sencillo como efectivo, ya que se basa en lo ocurrido con el nazismo. La caída del III Reich llevó a muchos de sus cerebros a América del Sur, donde intentaron reorganizarse en la sombra. Lo mismo ocurre con el Imperio Galáctico, reconvertido en la Primera Orden, una organización fanática que tiene a Darth Vader como su mártir y líder espiritual. Como nuevos servidores del lado oscuro de la fuerza aparecen Domhnall Gleeson, Adam Driver, Gwendoline Christie y Andy Serkis en sus diferentes transformaciones. Por el lado rebelde siguen en pié los viejos héroes, así que reaparecen con treinta años más Harrison Ford, Carrie Fisher y Mark Hamill. A ellos se les unen los nuevos rostros de Daisy Ridley, John Boyega, Oscar Isaac o Lupita Nyong’o. Una entente generacional extensible al gran público que va a llenar las salas.