Otro musical escénico de Carlos Saura
Antes de rodar su ansiado proyecto “La Jota”, el cineasta aragonés Carlos Saura hizo en Argentina otro de sus musicales escénicos sobre los sonidos tradicionales de aquel país. Debido a que en su momento ya le dedicó “Tango” (1998), ha dejado fuera ese estilo para fijarse en otros no tan conocidos en el resto del mundo como las zambas, las chacareras, la tonada, la vidala, el carnavalito, el son, el chamamé o la copla. La dirección musical ha corrido a cargo de Lito Vitale, que actúa personalmente junto a una treintena de artistas del canto y del baile.
También están presentes, aunque no físicamente, los recordados Atahualpa Yupanqui y Mercedes Sosa, de quienes se proyectan imágenes sobre las pantallas dispuestas a modo de paredes del decorado. Esto de incluir a los eternos tiene sus riesgos, porque hace notar ausencias imperdonables como la del gran Jorge Cafrune, por más que no puedan caber todos los que ya no están en este mundo. La escenografía es la misma que Saura viene utilizando en “Sevillanas” (1991), “Flamenco” (1997) o “Fados” (2007), aunque en esta ocasión se ha desplazado hasta Buenos Aires, habilitando un inmueble vació de La Boca.

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