Uno de los 60.000 indigentes que malviven en N. Y.

No es esta una película fácil de juzgar, debido a las dudas que plantean las respectivas carreras del cineasta Oren Moverman y del actor Richard Gere. Moverman fue saludado como la gran promesa del cine independiente norteamericano con su ópera prima “The Messenger” (2009), pero su segundo largometraje “Rampart” (2011) causó una gran decepción cuando se presentó en Donostia dentro de la Sección Oficial. Y a la tercera tampoco acaba de disipar las incógnitas que le rodean, porque vuelve a arriesgarse pero sin terminar de conseguir resultados sorprendentes o llamativos.
En cuanto a Richard Gere voy a posicionarme a su favor, rompiendo una lanza por su meritoria caracterización en “Time Out of Mind” (2014), frente a quienes han echado por tierra su trabajo en la película. No estoy nada de acuerdo con los que opinan que una estrella no puede interpretar a un vagabundo, como si obligatoriamente ese tipo de papeles deberían recaer en actores no profesionales. Siguiendo con el razonamiento, llegan a la conclusión errónea de que Gere no es creíble como un “sin techo”. Voy a ir más lejos y a demostrarles que su postura es clasista, ya que la gente no nace necesariamente viviendo en la indigencia, y menos aún hoy en día.
Gere personifica a uno de los 60.000 indigentes abandonados a su suerte en las calles de Nueva York. Si la cantidad total de desposeídos en la metrópoli ha aumentado en tal grado es a consecuencia de la crisis económica, y el personaje del que estamos hablando es otra víctima más de la recesión, alguien que de la noche a la mañana se ha visto en una situación de pobreza extrema. Le podría hasta pasar al protagonista de “Pretty Woman” (1990) en la vida real.
Lo que cuesta más asimilar son las dos horas de duración de este drama urbano, que se hacen largas, por su estilo documental próximo al de los reportajes televisivos “Callejeros”.

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