Catalunya, hacia el referéndum por el carril de la izquierda
En Comú Podem ganó ayer las elecciones en Catalunya con un margen mucho más amplio del esperado hasta por los más optimistas. Su compromiso con el referéndum recibe premio en detrimento del unionismo puro y duro. Y del independentismo, en el que ERC confirma el ‘sorpasso’ a Convergència.

En 2011 ICV-EUiA fue la cuarta fuerza en Catalunya con tres escaños. ERC la quinta con otros tres. Ayer En Comú Podem, la coalición formada por los ecosocialistas y Podemos, con la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, como indispensable reclamo, ganó las elecciones en Catalunya con doce parlamentarios. Y Esquerra quedó en segundo lugar con nueve. Si alguien se ha pasado los últimos cuatro años sin noticias de Catalunya (cosa difícil), no reconocería el país.
Porque igual que suben ECP y ERC, cae el particular bipartidismo catalán, formado desde la Transición por CiU y el PSC. Los socialistas, tradicionales vencedores de las elecciones estatales en Catalunya, pasaron de catorce a siete diputados. El peor resultado en cuatro décadas. Tampoco descorcharon cava en la sede de Democràcia i Llibertat, la marca de Convergència en estas elecciones. De los dieciséis escaños de CiU en 2011 pasan a ocho, de primera fuerza a cuarta, y en el campo soberanista ven a ERC confirmar el sorpasso anticipado en las europeas de 2014. En Unió, si hubo alcohol, fue para ahogar las penas acumuladas. Su líder, Josep Antoni Duran i Lleida, abandona el Palace y deja al partido en serio peligro de extinción.
La derecha española también se confirmó como especie en peligro. Ciutadans, con cinco escaños, quedó lejos de los 25 diputados conseguidos el 27S, mientras que el PP ratificó su proceso de residualización: el partido más votado en España apenas consigue otros cinco parlamentarios en Catalunya.
En resumen, giro a la izquierda, bloqueo independentista y refuerzo de la demanda de referéndum. Habrá tiempo para análisis más profundos, pero de entrada se equivocará quien vea muerto el proceso y se equivocará quien lo proclame reforzado. El electorado independentista confirmó su hastío con los partidos incapaces de alcanzar un acuerdo (ERC y DL sumaron ayer 1,1 millones de votos, frente a los 1,9 del independentismo el 27S). Al mismo tiempo, ratificó que, por mucho que el Parlament apruebe lo contrario, Catalunya no ha desconectado del Estado. Sigue confiando en la siempre pospuesta reforma española y para ello confía ahora en Podemos igual que antes lo hacía en el PSC. Eso sí, no olvidarán el compromiso con el referéndum. Igual que no olvidaron el ‘Apoyaré’ de Zapatero. Ausente en la campaña, la carpeta catalana volverá al primer plano en los largos meses que vienen.
Último apunte para los próximos días. Con la cara de Mas pegada en cada esquina, Convergència ha perdido la mitad de sus escaños. Evidentemente, dentro de la CUP refuerza a los más refractarios a investirlo. Más voltaje a la asamblea «cupera»&flexSpace;del domingo próximo.

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