gara, donostia
EDITORIALA

Finanzas socialmente eficientes

Kutxabank anunció ayer que dará un anticipo a cuenta de los resultados que espera obtener este año a las tres fundaciones bancarias –BBK, Kutxa y Vital– que sustituyen a las antiguas cajas de ahorros en calidad de accionistas del banco. La cifra que propondrá el Consejo de Administración a la Junta General de Accionistas será de 78,8 millones de euros, es decir, 34 millones más que el dividendo distribuido en 2014, lo que significa que Kutxabank espera obtener este año unos beneficios sustancialmente mayores que los del ejercicio precedente.

El banco en su nota habla de dividendo social, término que remite, sobre todo, al uso que harán de esos fondos las fundaciones bancarias; sin embargo, el concepto debería asimismo remitirnos hacia atrás, es decir, al modo en que se han logrado esos beneficios, y en ese aspecto el balance presenta importantes lagunas. Es posible que Kutxabank haya logrado aumentar la eficiencia económica de su actividad y ello se haya traducido en mayores beneficios, pero ha sido a costa, fundamentalmente, de la eficiencia social. La reducción de plantilla, el aumento de los contratos precarios, las elevadas comisiones cobradas por cualquier operación, las desinversiones en empresas estratégicas para el país, la escasa concesión de créditos junto al empecinamiento en mantener el IRPH –una referencia declarada nula por varias sentencias–, así como la política de desahuciar a familias empobrecidas, no dejan precisamente un balance positivo en lo que se refiere a la eficiencia social de la actividad bancaria.

Todos los grandes bancos invierten parte de sus beneficios en obras sociales, ya sea en universidades o en medio ambiente, en función siempre de sus intereses de marca. No obstante, lo que distingue a un banco con vocación social es que busque la eficiencia social en la actividad que le es propia, es decir, en su actividad bancaria, de manera que la sociedad pueda obtener financiación abundante y barata para su economía, puestos de trabajo de calidad y cierto amparo en caso de empobrecimiento sobrevenido.