Belén MARTÍNEZ
Analista social

Otro tiempo distinto nacerá

Sin acometer rastreos analíticos, una reflexión y conexión mundanas, yendo de lo próximo a lo lejano, me lleva a constatar la existencia de diferentes narrativas acerca de las consultas populares.

Mientras que aquí el coto teórico y político a las declaraciones soberanistas estructura el discurso con una evocación retrospectiva de amenaza permanente de ruido de sables; más allá, en el hemisferio Sur, consultar sobre el cambio de una bandera no es sinónimo de trastorno social y crisis identitaria. Esto no es una queja sino un desahogo.

Tal vez la normalidad con la que se acogen los referéndums sobre la renovación de la enseña guarde relación con el hecho de que Nueva Zelanda (“Aotearoa”, en maorí) sea el primer país que reconoció a las mujeres el derecho al voto en elecciones «nacionales».

En todo caso, deseo que el 2016 venga marcado por la implicación, la capacidad de influencia y el poder de la ciudadanía para propiciar un acuerdo amplio. Compartimos el sentimiento de que la justicia social ha sido ultrajada impunemente y de que el derecho a decidir ha sido una cuestión indecible e inasible durante generaciones. Brindo por la ventura y la prosperidad de un pacto que nos devuelva la esperanza de que otro mundo es posible y alcanzable. Es un imperativo categórico.