Alberto CASTROBILBO

El Ibex no pudo seguir el paso en 2015 a las bolsas europeas

Las bolsas europeas corrieron distinta suerte en 2015. El Ibex no pudo seguir el paso alcista y acabó con un descenso del 7,15%, mientras que el Cac subía un 8,53% y el Dax, un 9,56%. El acuerdo de Grecia, la política expansiva del BCE, la caída continua del precio del crudo y la subida de los tipos en EEUU fueron los condicionantes básicos que movieron los mercados.

El año 2015 no empezó con buen pie, dado que el miedo al llamado Grexit –la salida de Grecia del euro– seguía vigente por la confusión sobre el Gobierno de Atenas y su oposición a aceptar las condiciones para el nuevo rescate. Este frente quedó cerrado en julio, cuando Tsipras, ganador de las elecciones, aceptaba las reformas, recortes y privatizaciones impuestas por la troika para disponer de hasta 86.000 millones de euros.

Esta piedra en el camino, una vez apartada, dejó el protagonismo esencial a los bancos centrales, que se han convertido en los catalizadores del crecimiento económico. En Europa, el BCE optó por un programa de flexibilización cuantitativa desde enero, cuando decidió una compra masiva de bonos públicos y corporativos. Se comprarían a partir de marzo títulos por valor de 60.000 millones mensuales hasta septiembre de 2016. En diciembre amplió el plazo hasta marzo de 2017. Esta decisión completaba el cuadro expansivo abierto en setiembre de 2014, cuando bajaban los tipos al 0,05%, su mínimo histórico.

EEUU va en dirección contraria. En diciembre elevó los tipos de interés al 0,25% - 0,50%, el primer movimiento al alza desde 2006 y tras haberlos mantenido inalterados desde 2008.

La consolidación paulatina del crecimiento –un 2% hasta noviembre de 2015–, la caída del paro hasta el 5% y una subida del 1,1% en el IPC hasta noviembre, permitía a Janet Yellen dar ese paso, profusamente anunciado. En octubre de 2014, la Fed ya había cerrado el grifo de liquidez ingente abierto en 2008 para hacer frente a la crisis iniciada el año anterior.

Petróleo y China

Otro factor determinante ha sido la evolución del precio del crudo, que ha profundizado su caída, pasando de los 110 dólares de principios de 2014 a 37 dólares al cierre del año pasado. Esta depreciación es muy favorable para los países importadores, aunque la otra cara de la moneda es para los productores, que han visto mermados sus ingresos de forma drástica, abocándoles a buscar financiación a precios altos en los mercados para poder soportar la situación. Y si esto se extiende a todas las materias primas, la lista de estados en peligro de shock y de focos de inestabilidad ha crecido mucho. Brasil o Rusia, dos de los emergentes más potentes, han visto golpeadas sus economías. El primero acabará 2015 con una contracción superior al 3%, mientras que Rusia puede superar el 4%.

No menos inquietantes fueron los problemas desvelados en China, que está inmersa en un cambio de modelo para buscar el crecimiento a través del consumo interno. Pretende disminuir el papel preponderante de la inversión y las exportaciones. La devaluación del yuan en agosto, las fuertes bajadas puntuales de las bolsas, la reducción sustancial del PIB –que caerá en 2015 muy por debajo del 7%– y los problemas de su sistema financiero, especialmente de la deuda, han presionado a los inversores de todo el mundo.

Las bolsas deben enfrentarse este año a un cuadro diferente, donde la subida del precio del dinero en EEUU les va a tener en danza, dado que en diciembre se dio el primer paso de una serie, y cualquier aumento, por muy pequeño que sea, va a ser influyente. La subida de los tipos de interés también va a hacer, más temprano que tarde, que el dólar se revalorice frente al euro y se acerque a la paridad.

No menos decisiva será la política monetaria del BCE. El hecho de no aumentar la cantidad destinada a la compra de deuda fue el detonante de una fuerte corrección bursátil. De momento, los efectos de esta política son, como mucho, moderados. El BCE prevé que el PIB de la eurozona crezca un 1,7% este año, frente al 1,5% pronosticado para 2015. La inflación, sin embargo, sigue lejos de acercarse al 2%, nivel considerado idóneo por el BCE. En 2015 no superará el 0,1%, y en 2016, según su pronóstico, alcanzará solo el 1%.

Gamesa, Aena y Acciona, las estrellas del año

Pese al cierre en negativo del Ibex, ha habido algunos valores que han logrado aumentar sus cotizaciones a lo grande. Las tres estrellas más rutilantes han sido Gamesa, Aena y Acciona. El fabricante de aerogeneradores sumaba un 109,29% al pasar de los 7,56 euros del cierre de 2014 a 15,82 euros. Por su parte, Aena, que debutó en febrero en bolsa, se anotaba más de un 81% desde los 58 euros del precio de su OPV. El lunes partirá con 105,40 euros. El podio lo completaba Acciona, con una ganancia del 40,71%. En el lado de los perdedores –hasta 21 títulos han acabado en rojo–, les ha ido muy mal a OHL (-71,59%), ArcelorMittal (-56,95%) y FCC (-40,43%). Tampoco ha sido un ejercicio nada bueno para los grandes valores, si exceptuamos a Inditex (+33,68%) e Iberdrola (+17,03%). Ningún título del sector bancario ha escapado de la quema. Santander cedía un 34,85%, y el BBVA, un 14,20%. Telefónica cayó un 14,14%.

En París, las mayores subidas fueron para Peugeot (+59%), Renault (+56%) y Airbus (+51%). Tan solo siete títulos acabaron en rojo. Entre ellos, ArcelorMittal (-56%). GARA