Hoy, todo vuelve a comenzar
Cuando tenía menos años miraba el paso del tiempo sin sentir su carga emocional, con despreocupación y sobre todo con una lejanía ilusionante que todo lo hacía posible: la Revolución Cubana, la derrota yanqui en Vietnam, la liberación de Argelia, el triunfo del Frente Sandinista, aquel Mayo del 68 tan enamoradizo de Marcuse, Sartre y Beauvoir, o la tan esperada muerte de Franco, que desgraciadamente murió en la cama. La minifalda de Mary Quant y la aparente liberación sexual de la mujer hicieron parecer que la virginidad y la sumisión al machismo de los príncipes azules tenían los días contados, mientras la desigualdad y la explotación laboral permanecían inalterables.
Sin la perspectiva demoledora del tiempo pensaba que la liberación nacional y social de Euskal Herria, la amnistía, la igualdad, la cultura o los valores humanos que crean mujeres y hombres nuevos eran realidades que se encontraban en cualquier esquina de nuestro camino vital. Sin embargo, en lugar del comandante llegaron Thatcher y Reagan con su destrucción neoliberal y mandaron parar. Hasta hoy que, con más años y menos tiempo disponible, todo vuelve a comenzar. Como escribió Iñaki Soto: «no es hora de amortizar la historia, es hora de capitalizarla». En 2016, la lucha por los sueños permanece. Agur eta ohore, Izaskun.

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