Isidro ESNAOLA
DONOSTIA

La economía rusa continúa moviéndose en un terreno lleno de incertidumbres

A pesar de los pronósticos relativamente optimistas del Gobierno ruso, las perspectivas de la economía no son buenas para este nuevo año. A los bajos precios del petróleo se añaden otras preocupaciones: las sanciones económicas y la dinámica de la población.

La economía rusa comenzará a recuperarse a principios del nuevo año, según pronostica el Gobierno ruso. Sin embargo, muchos expertos creen que la depresión puede prolongarse bastante más tiempo, incluso durante todo el año 2016. La previsión del Ministerio de Desarrollo Económico apunta que el PIB crecerá un 2,3% en 2016, sobre una caída del 2,8 en 2015.

Otras instituciones como la Escuela Superior de Economía o el banco Alfa Bank esperan un crecimiento del PIB de 0,3%, y en cualquier caso, estiman que no superará el 1%. A parecido resultado ha llegado el FMI, que predice un crecimiento no superior al 0,2% para 2016, aunque para esta institución la caída este año ha sido del 3,4%.

Tres son los factores claves que destacan la mayoría de analistas: la evolución del precio del petróleo, el devenir de las sanciones impuestas a Rusia a raíz de la crisis en Ucrania y por último, aunque no menos importante, el crecimiento vegetativo de la población. El tipo de cambio del rublo es considerado dependiente de los vaivenes del petróleo, y en ese sentido, no recibe mayor atención.

El precio del petróleo

Cuatro son los factores fundamentales que influyen en el precio del crudo: el balance entre la oferta y la demanda, el mercado de futuros, cuyo volumen supera ampliamente al del mercado físico, los aspectos geopolíticos relacionados con los países exportadores y por último, los factores políticos. El vicedirector general del Fondo de Seguridad Energética Nacional, Alexander Pacechnik, considera que el primer factor será determinante y espera que el exceso de oferta se mantenga durante todo el año.

Considera asimismo que el petróleo de esquisto que se extrae en Estados Unidos no es relevante, puesto que representa una pequeña fracción del total; además, apunta que han conseguido mejorar algunas tecnologías, de manera que puede resultar rentable su extracción hasta a 20 dólares el barril. Afirma que cuando los precios de los productos energéticos se mantienen bajos, la economía se beneficia, tanto la de Estados Unidos como la de China, mientras que sufren los países dependientes de los ingresos del crudo.

El Gobierno ruso ha calculado sus previsiones con un precio de 50 dólares el barril y entre los economistas, algunos consideran que una caída hasta los 40 dólares tendrá un efecto notable en la economía, mientras otros estiman que ya ha absorbido el shock de la caída del precio, de modo que no tendrá un efecto significativo. De hecho, las catastróficas previsiones que se hicieron para 2015 no se han cumplido. En primavera, la economía caía solo un «aceptable» 2,2%. De julio a octubre, no solo no disminuyó, sino que aumentó ligeramente, aunque después, los datos de noviembre han sido negativos.

Las sanciones económicas

Otra de las cuestiones que condiciona las previsiones económicas es el tiempo que se mantendrán las sanciones económicas impuestas a Rusia, que afectan especialmente a las inversiones. Por un lado, dificultan la obtención de recursos en el mercado internacional de capitales, lo que se traduce en que los nuevos proyectos se retrasan y las inversiones se aplazan. Este problema afecta de manera directa a la industria exportadora rusa, que necesita renovarse para mantener una oferta de calidad en el mercado internacional. Por otro lado, las sanciones crean incertidumbre y las inversiones directas de capital extranjero también se posponen, lo que acaba afectando a la productividad de la economía rusa, lo que termina repercutiendo en el crecimiento económico.

También el Gobierno ruso ha impuesto sanciones económicas a Turquía como consecuencia de la crisis abierta por el derribo del bombardero ruso Su-24. Los economistas rusos consideran que estas últimas no tendrán un efecto económico importante. En cualquier caso, el exministro de Finanzas Alexei Kudrin señala que Rusia ha modificado su posición contraria a las sanciones económicas y advierte que este cambio debilita la posición mantenida hasta ahora en este tema.

La dinámica de la población

A pesar de que la economía rusa se encuentra bajo mínimos, el desempleo tampoco repunta. De hecho, la tasa de desempleo ronda el 5,8% de la población activa. Algunos expertos indican la pérdida de poder adquisitivo de los salarios para explicar esta baja tasa de desempleo. Sin embargo, otros se inclinan por hacer hincapié en la dinámica demográfica.

La llamada «terapia de choque» aplicada en la década de los 90 provocó una disminución de la esperanza de vida y una caída de la población en términos absolutos. Las difíciles condiciones de vida de entonces redujeron la natalidad y en la actualidad los nuevos trabajadores apenas cubren el relevo de los que se jubilan. La falta de nuevos trabajadores, unida a la baja productividad del trabajo, son dos factores más que condicionan sustancialmente la recuperación económica.