Raimundo Fitero
DE REOJO

Cabalgata

Se crean polémicas ideológicas por falta de ideas y de fundamento en la filosofía, la historia y las creencias. Me siento cansado de repetir después de tantos años conceptos muy similares ante provocaciones iguales. Hemos pasado de dos canales, a siete y ahora tenemos a nuestra disposición por un módico precio, doscientos; del blanco y negro al color y a la alta definición, recibimos en codificación digital, pero los contenidos son tan parejos que provocan las mismas reflexiones. Y uno de ellos es preguntarse las razones por las que las televisiones institucionales retransmiten esas cabalgatas de la noche de reyes.

Si se trata de crear una ilusión, un cuento, una manera de cerrar el ciclo consumista, la culminación de dos semanas de excesos en la mesa y en la tarjeta de crédito, es cuestionable. Resulta que empezamos el periplo con el árbol, el tronco, la mitología propia del Olentzero y la impostada del tipo con barbas en trineo y termina ahora. Si se plantea como una producción televisiva de bajo coste en donde no se paga a los protagonistas ni a los figurantes que los pone el ayuntamiento de turno, vale, se acepta su retransmisión en directo pero advirtiendo que tiene unos costes elevados de equipos en la calle.

Pero si en algún lugar tienen a bien tomar decisiones tan importantes como sacar a los animales de los fríos y los paseos obligados y se le quita carga religiosa para dársela a la étnica, no se pueden poner los fanáticos a meter la pata y acusar a esa opción de carnaval. Porque no es otra cosa que una especie de  carnaval con botafumeiro aunque lo quieran disfrazar de autosacramental con patrocinio de marcas conocidas. No sé si es más nocivo el carácter religioso que el consumista, el del regalo por el regalo. Y hoy entramos en rebajas, otro rito laico de consumo rabioso.