Cuidado con la atención hospitalaria
Nunca se sabe lo que uno puede pillar en un hospital, y hay que tener sobretodo mucho cuidado con las transfusiones de sangre, porque la joven protagonista de “Exorcismo en el Vaticano” se corta un dedo, así sin más, y algo le pasa por culpa de la mala atención médica, ya que de repente enloquece como un perro rabioso. Ante la imposibilidad de encontrar una cura o tratamiento científico para su inexplicable caso, habrá que recurrir a la Iglesia Católica, donde no tardarán en confirmar que se trata de una posesión diabólica. Lo pueden demostrar, porque en el Vaticano guardan las grabaciones de otros casos similares objeto del correspondiente exorcismo, tal como refleja el título original de “The Vatican Tapes”.
Si suena a “best-seller” de Dan Brown sobre los misterios y secretos ocultos del Estado pontificio, es porque el mundo entero dejó de sorprenderse ante la existencia de sacerdotes exorcistas desde que William Friedkin estrenase su clásico “El exorcista” (1973), pero para seguir viviendo del cuento todavía hay supuestos profesionales del cine que intentan darle a toda esta monserga el morbo de lo maligno y prohibido.

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