Drama familiar zombi en clave intimista
El subgénero “zombi” ha dejado de pertenecer por entero al cine de terror, y ya hasta puede verse incorporado a un drama familiar de tono intimista como “Maggie”, debido a que ha pasado a formar parte del imaginario contemporáneo como una representación de las paranoias sociales relacionadas con las pandemias o enfermedades virales. Por otro lado el cine independiente, dentro de sus limitaciones presupuestarias, busca dotar de realismo a las temáticas fantásticas. Si algo se le puede achacar a la ópera prima del británico Henry Hobson es precisamente su forzado toque “indie”, y cierta pretenciosidad estética emparentada con el Terrence Malick de “Días del cielo” (1978), a la hora de retratar el ambiente rural.
La profesionalidad la pone Arnold Schwarzenegger, quien demuestra a aquellos que todavía no lo supieran, lo buen actor dramático que es. Está creíble y contenido en el rol del padre que sufre por su querida hija, negándose a abandonarla en un centro de cuarentena a partir del momento en que surge el contagio. Prefiere cuidarla hasta el final, sin importarle el peligro que corre a su lado, según se transforma en otra cosa.

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