GARA
nueva york

El Consejo de Seguridad de la ONU aborda el hambre como arma de guerra

Personal de ayuda humanitaria siguió llevando ayuda ayer a los habitantes de la localidad sitiada de Madaya, donde han muerto una veintena de personas por hambre. Los convoyes de la ONU, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y el Creciente Rojo Sirio (SARC) entraron entre el lunes y el jueves en esta localidad de 40.000 habitantes después de seis meses de asedio por parte del Ejército sirio.

Ayer llegó un camión equipado con material médico, un especialista y una enfermera y durante varias horas ofrecieron los primeros cuidados sanitarios a los habitantes. En el caso de un joven, solo pudieron asistir a su muerte por hambre.

Tras el impacto causado en el mundo por las imágenes llegadas desde Madaya el Consejo de Seguridad de la ONU tenía previsto ayer abordar el problema de los asedios y reclamar, en una reunión de urgencia, el levantamiento de todos ellos.

«Seamos claros. Utilizar el hambre como arma de guerra es un crimen de guerra» declaró el jueves el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que acusó tanto al Gobierno como a los grupos insurgentes de ser «culpables de esta y otras atrocidades». «Madaya ha golpeado la conciencia del mundo con horrorosas imágenes de malnutrición y hambre. Lamentablemente, los sitios y la inanición como arma de guerra se han convertido en rutina y en algo sistemático en Siria», denunció la subsecretaria general adjunta de la ONU para Asuntos Humanitarios, Kyung-wha Kang. Aseguró que estas tácticas están teniendo consecuencias devas- tadoras para los civiles e insistió en que el de Madaya no es un caso único, pues unas 400.000 personas viven en el país atrapadas en zonas sitiadas y 4,5 millones en áreas de difícil acceso para la ayuda.