GARA
VIENA
FIN DE LAS SANCIONES CONTRA TEHERÁN

Un intercambio de prisioneros sin precedentes allanó el camino

EEUU e Irán realizaron ayer un canje de prisioneros sin precedentes: Teherán liberó a cuatro estadounidenses-iraníes y Washington concedió el indulto a siete iraníes, seis de los cuales tienen la doble nacionalidad. Otros 14 iraníes han visto desaparecer los cargos en su contra por parte de la Justicia de EEUU. A última hora llegó la luz verde del OIEA.

Portavoces de EEUU y de la UE anunciaron anoche el fin de las sanciones contra Teherán tras el acuerdo alcanzado sobre el programa nuclear iraní. En señal de buena voluntad, Teherán y Washington canjearon prisioneros previamente.

Seis grandes potencia mundiales e Irán continuaban a última hora de ayer con sus contactos diplomáticos a máximo nivel en Viena para superar los últimos obstáculos para poner en marcha el histórico acuerdo nuclear y, con ello, el levantamiento de sanciones contra la República Islámica.

Los dos principales artífices del acuerdo nuclear, el ministro de Exteriores iraní, Mohamad Javad Zarif, y el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, se reunieron por última vez en Viena para terminar de aplicar ese texto. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmaba a última hora que Irán ha cumplido las exigencias para poner en marcha el histórico acuerdo nuclear pactado en julio pasado en Viena y para levantar las sanciones internacionales a ese país.

El tratado nuclear multilateral de Viena prevé limitar varios aspectos del programa nuclear iraní durante períodos de entre 10 y 25 años, a cambio de levantar las medidas punitivas.

En un gesto de buena voluntad, Irán había anunciado horas antes la liberación de cuatro presos iraníes binacionales, entre ellos Jason Rezaian, periodista del “The Washington Post”, y el pastor Said Abdeini.

Por su parte, EEUU liberó a siete presos iraníes y medios oficiales indicaron que la Policía había retirado la orden de búsqueda y captura contra otros 14 nacionales de ese país.

El reportero condenado

Con esta decisión, anunciada por los portavoces del Poder Judicial iraní como «un intercambio de prisioneros», las autoridades de la República Islámica pusieron fin al caso de Rezaian, uno de los más emblemáticos en los últimos tiempos de la mala relación que mantienen con EEUU, y el de otros prisioneros menos célebres pero que también constituían una espina que impedía una mejora de los lazos bilaterales.

Rezaian, corresponsal en Irán del diario, fue detenido junto a su esposa y dos amigos, que fueron liberados tras varias semanas salvo el periodista. Tras más de diez meses de encarcelamiento, el reportero de doble nacionalidad iraní y estadounidense, algo que la legislación local no reconoce, fue acusado de espionaje por «haber recopilado información» sobre temas de «política interna y exterior», y suministrarla a «personas indebidas». También se le acusó de «cooperar con estados hostiles» y de emitir «propaganda contra la República Islámica». En mayo del año pasado se inició formalmente el juicio en su contra, del que apenas se conocieron detalles públicos salvo que resultó condenado a una pena de prisión por un Tribunal Revolucionario de Teherán.

Durante todo este tiempo no cesaron las presiones sobre Irán para que liberara a Rezaian ni las críticas sobre la actuación opaca de su sistema judicial. Familiares, compañeros de profesión y las autoridades estadounidenses insistieron desde un principio y con vehemencia en la inocencia de Rezaian, y peticiones para su liberación se repitieron en cada diálogo mantenido entre Irán y EEUU para negociar el histórico acuerdo nuclear. Particularmente, desde Estados Unidos se insistió en que Rezaian estaba siendo empleado como «herramienta» para influir en las negociaciones.

«Interés del régimen»

Precisamente, la liberación se produjo justo el día en el que se esperaba el anuncio de la entrada en vigor de dicho pacto, que permitirá a Irán liberarse de las sanciones que pesan sobre su economía a cambio de una sustancial reducción y severas limitaciones a su programa nuclear.

Irán anunció que este intercambio de prisioneros se realizó por «interés del régimen» y que los siete iraníes que a cambio saldrán de cárceles de EEUU fueron personas encarceladas por violar las sanciones económicas contra el país. Esta liberación, así como la rápida resolución sin problemas el miércoles de un grave incidente naval en el golfo que involucró la detención de dos barcos de guerra de EEUU en aguas iraníes, resultan difíciles de explicar si no es como un gesto de Teherán para generar confianza en Occidente.

Crucial para los líderes e inicio de una nueva era económica en Irán

La liberación de los prisioneros constituye un importante apoyo al Gobierno de Barack Obama para justificar su compromiso con el acuerdo nuclear frente a la oposición de los republicanos en el Congreso.

Para el Gobierno de Hassan Rohani, el caso Rezaian era una auténtica piedra en el zapato que ponía en peligro las negociaciones nucleares y dañaba el prestigio internacional del país, algo que ahora está empeñado en recuperar para atraer inversores extranjeros que ayuden a relanzar su maltrecha economía una vez que el acuerdo nuclear termine con las sanciones.

El acuerdo de Viena, negociado por Irán y las grandes potencias del grupo 5+1 (Estados Unidos, Rusia, China, Estado francés, Gran Bretaña y Alemania, bajo la égida de la UE) es considerado como gran un éxito diplomático para el presidente Obama y para su homólogo iraní, Rohani. El pasado lunes, Rohani afirmó que Teherán estaba a punto de iniciar «un año de prosperidad económica» con el levantamiento de las sanciones.

El presidente de Irán, Hassan Rohani, pospuso anoche hasta hoy mismo el discurso televisado que tenía previsto ofrecer a los ciudadanos del Estado una vez que se anunciara oficialmente la entrada en vigor del histórico Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA en inglés), que eliminará las sanciones económicas internacionales contra el país asiático. En Irán, la hora oficial va dos horas y media por delante de la de Europa Central. El anuncio de la cancelación del discurso se produjo ya bien entrada la noche en el país, donde hoy es día laborable.

Los poderes económicos internacionales están listos desde hace varios meses para volver a Irán, país que posee las cuartas mayores reservas de crudo del mundo y las segundas de gas. Irán, un país de la OPEP, podrá volver a exportar libremente su petróleo. En este contexto, el precio del crudo bajó de los 30 dólares el barril el pasado viernes, pues los mercados ya anticipan la llegada del petróleo iraní a un mercado donde la oferta ya es excesivamente abundante.

El acuerdo de Viena es también considerado como un esbozo de reconciliación entre Washington y Teherán, más de 35 años después de la ruptura de sus relaciones diplomáticas.

Pero este posible acercamiento irano-estadounidense preocupa y encoleriza a los tradicionales aliados de Washington en la región, Israel y Arabia Saudí, un bastión del wahabismo –una doctrina suní puritana basada en una interpretación literal del Corán–, los cuales temen la influencia de Irán, donde el poder está en manos de dirigentes chiíes.GARA