Iñaki VIGOR
Periodista

SACAN A LA LUZ LA SUPUESTA CIUDAD VASCONA DE ITURISSA

Las modernas técnicas de geomagnetismo, georradar, resistibilidad eléctrica y geoarqueología han confirmado la existencia de un antiguo poblado enterrado en la amplia llanura de Auritz, en pleno Pirineo navarro. Todos los hallazgos apuntan a que podría tratarse de la ciudad vascona de Iturissa citada por el historiador Ptolomeo hace 1.900 años, pero todavía falta la prueba definitiva.

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Al nobilisimo Cesar Flavio Valerio Constancio Pio Feliz Augusto». Esta es la inscripción que figura en un miliario descubierto en el término de Asibar (Auritzberri) por Juan Mari Martínez Txoperena, restaurador de profesión y arqueólogo de afición desde toda la vida, ya que es miembro de la sociedad de ciencias Aranzadi desde hace medio siglo. La fecha de aquel hallazgo la tiene grabada en la memoria: 28 de agosto de 2011. «Vi unas piedras que me llamaron la atención y descubrí que una de ellas tenía inscripciones», recuerda.

El miliario, situado justo en el lugar conocido como ‘‘Mugarriluze’’, se encontraba junto a la antigua calzada romana que se dirigía hacia Orreaga y atravesaba la divisoria de aguas Atlántico-Mediterráneo por el puerto de Ibañeta, a mil metros de altitud. Martínez Txoperena comprobó que esa calzada le llevaba hasta la cercana necrópolis de Otegi, que él mismo había descubierto en abril de 1985 y en la que encontró un denario romano. Tres años antes, en agosto de 1982, se había localizado la necrópolis de Ateabaltsa, situada a 800 metros al oeste de la anterior. Todo hacía pensar que allí, en el límite de los actuales términos municipales de Auritz y Auritzberri, había existido una población importante.

Martínez Txoperena, natural y vecino de Auritzberri, siguió el trazado de la calzada y detectó que los topos sacaban a la superficie restos de cerámicas y vidrios en una zona situada a la derecha de la actual carretera que va del cámping de Urrobi hacia Auritz. «En setiembre de 2012 hicimos unos sondeos de cuatro metros cuadrados y aparecieron restos de edificios, un horno, cerámica imperial... Los hallazgos fueron magníficos». En algunos medios se dio por hecho que se trataba de la ciudad vascona de Iturissa, pero este veterano arqueólogo (tiene 71 años de edad) prefiere ser prudente y esperar a las pruebas definitivas.

Para el año 2013 ya habían intuido la extensión de la ciudad, oculta bajo tierra debido a la acción de la naturaleza a lo largo de veinte siglos. Fue en setiembre de ese año cuando realizaron una prospección más amplia mediante el geomagnetismo, pero comprobaron que esta técnica no registra todos los restos existentes bajo el manto de tierra que cubre la ciudad.

En setiembre de 2014 realizaron trabajos de geo-arqueología, fotogrametría (con la ayuda de drones), geomagnéticos y georradar, unas técnicas complementarias más caras pero mucho más completas, ya que ofrecen un «mapa» del subsuelo en tres dimensiones y permiten conocer también la profundidad de los sedimentos.

En estas prospecciones participaron cuatro miembros del Museo Arqueológico de Londres, considerados los mejores expertos en excavaciones de época romana en Gran Bretaña. Gracias a un convenio entre la sociedad de ciencias Aranzadi y este museo, se hizo un trabajo conjunto y se consiguió elaborar un mapa de precisión de la ciudad, tanto subterráneo como de superficie, en el término de Zaldua.

«Es una especie de mapa o foto que ofrece una visión muy completa del poblado que permanece oculto bajo tierra», explica Martínez Txoperena mientras nos muestra en el ordenador la «fotografía» de la supuesta ciudad de Iturissa obtenida mediante estas modernas técnicas.

En torno a una gran mansión

En setiembre del pasado año se realizaron sondeos arqueológicos en la misma zona para comprobar que era cierto lo aportado por esta técnicas, y se completó el mapa fotogramétrico del poblado. En las excavaciones realizadas hasta ahora han salido a la luz grandes muros de construcciones, columnas, un canal de desagüe, un horno de fundición, ladrillos, cerámicas, un ánfora, teselas... Ya no hay duda de que hace dos milenios allí existía un poblado importante.

La mayor parte de las edificaciones –«que serían de madera», precisa Martínez Txoperena– se habrían ido construyendo en torno a una gran mansión romana. No es casualidad que precisamente en ese lugar se encuentra el topónimo ‘‘Jauregiaroztegi’’, que haría referencia a esa mansión.

Hay otro dato importante que corroboraría la existencia de restos de esta población hace siete siglos. Se trata de un documento del siglo XIII hallado en el archivo de Orreaga (Roncesvalles), en el que figura la donación de estos terrenos a vecinos de la zona por parte del rey navarro Teobaldo II. «En esa donación el rey les permite el aprovechamiento del terreno, pero pone como condición que esa zona no se podía labrar y se aprovechase de otra manera», porque tenía constancia de la existencia de muchas piedras, informa Martínez Txoperena.

Tras cinco años de prospecciones, todavía falta por encontrar la prueba definitiva de que se trata de la mítica ciudad vascona del Pirineo, por ejemplo, una epigrafía en la que aparezca el nombre de Iturissa. La labor no es sencilla, pero los arqueólogos de Aranzadi siguen trabajando en ello. A lo largo de este año quieren continuar las excavaciones, y para ello ya han solicitado permiso al Gobierno de Nafarroa. «Gracias a los sondeos y excavaciones se ha avanzado mucho, pero también queda mucho por hacer. De momento, habría que delimitar la zona para protegerla», advierte Martínez Txoperena.

Los arqueólogos del Museum of London Archeology (MOLA, por sus siglas en inglés) conocen la calidad de los restos hallados en esta zona y han expresado su deseo de regresar para realizar nuevos trabajos a lo largo de dos meses, pero su presencia está condicionada por la escasez de recursos económicos.

 

Miliarios, calzadas, poblados, necrópolis

El hallazgo de un miliario puede resultar clave para realizar descubrimientos de mayor envergadura. Los miliarios eran grandes piedras que se ponían al borde de las calzadas cada milla romana, es decir, cada 1.481 metros. Si se consigue seguir el trazado de esa calzada, lo cual no resulta nada fácil, se acaba llegando a un poblado y a su correspondiente necrópolis.

En el caso de la supuesta ciudad vascona de Iturissa, la calzada atraviesa el poblado en componente sur-norte y se dirige hacia el puerto de Ibañeta por la parte más soleada de la montaña, por ser este el paso más cómodo y transitable hacia Luzaide y Donibane Garazi.

El término Iturissa parece derivar de ‘‘Iturritza’’, y de hecho en esta amplia llanura existen abundantes fuentes y arroyos procedentes de los montes de Ortzanzurieta y Menditxuri. En Auritzberri se encuentra el topónimo ‘‘Iturrizar’’, donde el historiador Julio Altadill situó la construcción defensiva del pueblo. I. V.