Oihane LARRETXEA
DONOSTIA

La incineradora recaba el apoyo de PNV, PSE y PP en Donostia

La moción conjunta de EH Bildu e Irabazi contra la planta de Zubieta fue rechazada por el resto de grupos, que siguen apostando por incinerar los residuos como solución final. Ciudadanos que se oponen al proyecto y que viven en la zona fueron desalojados del pleno por gritar al comprobar el resultado. Una de ellas invitó al alcalde a instalar su casa en esos terrenos si, tal y como afirmaron, los gases que expulsa no tienen efectos nocivos en la salud.

La construcción de la incineradora de Zubieta volvió ayer al debate plenario en Donostia a través de una moción conjunta de EH Bildu e Irabazi. El texto, que mostraba su oposición a que se construya, fue rechazado por el resto de formaciones: PNV, PSE y PP. En la zona reservada para que la ciudadanía asista a las sesiones, una veintena de personas acudió con carteles que rechazaban la planta. Tras la votación y comprobar que la iniciativa no prosperó, los gritos de protesta se sucedieron, motivo por el que el alcalde, Eneko Goia, les invitó a que abandonaran el lugar. Según recordó, el reglamento no permite que los oyentes tomen la palabra. Custodiados por varios agentes de la Guardia Municipal, fueron desalojados.

La portavoz de EH Bildu, Amaia Almirall, reprochó al primer edil que aquello era la muestra de que existe una debate social que hay que atender y que hay personas afectadas por la proximidad de la incineradora a las que hay que escuchar. Goia no le concedió el turno de la palabra y el Pleno abordó el siguiente punto.

Antes, en el transcurso del debate, Loïc Alejandro, de Irabazi, tildó de «actitud esquizofrénica» incidir en medidas para mejorar la recogida selectiva y, al mismo tiempo, proyectar una incineradora.

Todos los grupos citaron estudios según la posición que defendían. Por ejemplo, Axier Jaka, de la coalición abertzale, recordó que la Universidad Carlos III concluyó recientemente que «hay un riesgo estadístico real» de que las personas que viven cerca de una incineradora desarrollen todo tipo de cánceres y tumores en los ovarios, la pleura o el hígado. Las bancadas del PNV y PP miraron por su parte hacia Europa. Los primeros contabilizaron más de 450 plantas «en los países más avanzados» y los segundos afirmaron que en el centro de París hay dos «al lado de una guardería».

Enrique Ramos (PSE), que reconoció que «tenemos un marronazo», tiró de hemeroteca para recordar a EH Bildu que EA en su día «fue el principal impulsor» del proyecto de Zubieta y que «nos puso la cabeza como un bombo». Jaka le respondió tirando también de hemeroteca, recordándole al concejal de Urbanismo aquellos años en los que el exalcalde Odón Elorza consideraba que quemar los residuos era «un preocupante y falso sistema de eliminación de basuras». Más contradicciones: se preguntó cómo es posible que el alcalde de Lasarte-Oria, Jesús Zaballos, (PSE) se opusiera en un pleno reciente a la planta, eso sí, a la planta en Zubieta.