Joseba VIVANCO
Athletic

Orgullosos y contentos

El equipo de Valverde sale reforzado de su eliminación copera con el punto de mira en la Liga y una Europa League que apetece mucho

«Los verdaderos equipos de fútbol, como los caracteres, se forman en las derrotas, no en los éxitos». La frase corresponde a Mister Pentland, el primer técnico que puso los verdaderos cimientos de la personalidad de este Athletic, el primer entrenador en muchas cosas en la historia del club. Derrotas como la del miércoles, previsible sí, pero de esas que ayudan a crecer. Y es que los rojiblancos salieron vencidos, pero crecidos, reforzados no sabemos si en una propuesta futbolística que para un purista brasileño, por aquello de lo que corrieron, sería más propia de ‘carteristas’ que de futbolistas, pero sí en cuanto al potencial y margen de mejora que tiene este equipo, estos jugadores, y algunos de ellos, caso de Laporte, Williams, Iñigo Lekue e incluso Sabin Merino, con un futuro ilusionante.

Manolo Preciado, seguramente el entrenador que más deseó sentarse en el banquillo de San Mamés como local, decía que las derrotas le fastidiaban, como a todos, pero que él lo tenía claro, «mañana, el día empieza de nuevo». Y el Athletic empieza el día de nuevo reforzado en sus virtudes, las mismas que pusieron contra las cuerdas al Barcelona durante casi 45 minutos en su estadio e, importante, no le hicieron perder la cara al partido cuando los culés impusieron su fútbol y su pegada. Porque con esas armas, cualquiera que no hubiera sido el Barça, difícilmente habría superado la eliminatoria ante los bilbainos. «Nos vamos jodidos, pero orgullosos», mejor imposible la capacidad de síntesis de Williams.

Resulta tan evidente que los de Valverde minimizaron a los de Luis Enrique en el primer acto, como que en la segunda mitad estos terminarían por imponer su potencial. El Málaga lo había intentado el fin de semana, acogotando a los blaugranas, precipitando sus errores, anulando a sus figuras, hasta que apareció la pegada de los culés. El Athletic hizo otro tanto, valiente, fiero, llevando su presión hasta el punto de penalti de Ter Stegen, siguiendo esa propuesta de Valverde ante los equipos grandes de presionarles de salida en busca de ese rédito que les ponga en franquicia ante las mayores virtudes futbolísticas del rival. Y a veces sale, y a veces no, y a veces te quedas a medias. Como el miércoles. Marcó pronto, pero no remató. Y con el 1-2 de la ida, se trataba de rematar.

Este Athletic es la ley de máximo esfuerzo. Ante el Villarreal, el Sevilla, el Eibar, el Barcelona... Lo de las 72 horas de recuperación fisiológica entre esfuerzo y esfuerzo parece que no va con ellos. Es más, cuerpos y mentes han asimilado esa cualidad de los equipos grandes. Partido, sesión de recuperación y un entrenamiento antes del siguiente reto. Así que, incluso, si me apuran, un tropiezo el sábado en Getafe entraría dentro de la lógica. ¿Recuerdan el día ante Las Palmas? Y eso que es un partido determinante para mantenerse en la pelea europea y por delante ¡una semana libre de fútbol!

Olvidada la Copa, con pena y con gloria, a los bilbainos se les abre un panorama alentador. Apretar en la Liga y volver a poner la carne en el asador en tres semanas en la Europa League. A día de hoy, viendo a este equipo, se antoja favorito ante un Olympique de Marsella irregular, todo lo que no es este Athletic. Un equipo al que, no obstante, le pueden empezar a pasar factura a medio plazo las recaídas de jugadores necesarios como Muniain o Iturraspe, necesarios para rotar, oxigenar, a la espera del regreso de Raúl García. El Athletic gasta demasiada gasolina para encarrilar los partidos en los primeros tiempos, a fin de luego aguantar el tipo cuando el rival toma aire y aprieta. Si cobra ventaja en esa embestida inicial, bien, si no, tocará sufrir. Valverde se lo juega a esa carta. Como en su primera campaña hacía otro tanto pero en las segundas partes y sus ‘revulsivos’ desde el banquillo le funcionaban.

Sea como fuere, el mañana se presenta con optimismo. Y el futuro otro tanto. Pero partido a partido, que no es ‘cholismo’ sino simple cordura. Ernesto Valverde pidió al Olentzero que la gente, más allá de los resultados, «esté contenta» y «orgullosa» de su equipo. Y, de momento, esa gente lo está.

A la espera del nuevo contratiempo de Iker

Entre el curso en blanco de Ibai Gómez y los contratiempos musculares de Iturraspe, Iker Muniain es el tercer rojiblanco al que se le está atragantando la temporada. El navarro sufrió una lesión muscular durante los minutos que estuvo sobre el Camp Nou y se está a la espera del parte médico que no llegó ayer. El calvario para el de la Txantrea arrancó aquel 4 de abril en el Pizjuán, con rotura de ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda, operación el 7 de abril y alta el 19 de octubre. Pero poco le duró la alegría al jugador, que recayó y el 26 de ese mismo mes una resonancia le detectaba una lesión leve del aductor mediano del muslo derecho. En noviembre, el 16, una sobrecarga en la misma pierna le vuelve a parar y de nuevo el 26 otra afección muscular leve en el muslo derecho. Desde entonces, esporádicas apariciones en Liga –incluida su salida prematura en Barcelona–, titularidad ante el Eibar, minutos desde el banquillo en la Copa ante los culés y nueva lesión.J.V.

Laporte: «Al año le pido ganar la Europa League»

Aymeric Laporte es ambicioso. Pero, de momento, su sitio está en Bilbo. No tiene prisa. Pasito a pasito. Como a la hora de renovar con el Athletic, como a la hora de dar el salto a la absoluta francesa, como a la hora de un día volar lejos de San Mamés. Los cantos de sirena desde Barcelona, Machester no le despistan, dice, «no me influyen en pensar más allá del Athletic». Él decide cuándo y cómo, «no doy poder a nadie de decidir por mí –por los agentes–, he renovado cuatro veces con el Athletic, pero cumpliendo los pasos», se sinceró ayer en Onda Vasca. Incluso su pretensión de estar en la Eurocopa con Francia la ha rebajado. «Tengo tiempo de ir con Francia, soy joven, hay pasos que ir consolidando, igual no es el momento ahora y sí en un año. Esperaré mi turno», y si no, se pensará lo de España. Pies en el suelo en cada respuesta, inmune a las críticas de que «va de sobrado», solo los levanta para pedir un deseo: «Ganar la Europa League este año».J.V.