Mikel INSAUSTI
CRÍTICA «Pesadillas»

Aguirresarobe en el cine de terror infantil que triunfa

Las novelas de R.L. Stine vienen sirviendo desde la década de los 90 para la iniciación infantil de las nuevas generaciones en el género de terror. Y en buena lógica la película que resume o aglutina su obra conservando el título de la colección literaria, tanto en el original como en la traducción, responde a esa misma labor didáctica a través del puro entretenimiento. De ahí el éxito que está cosechando en las pantallas de todo el mundo “Pesadillas”, y es que si gusta a los niños y niñas también nos seduce a los adultos, porque disfrutamos de lo lindo gracias a una concepción muy ochentera, con “Gremlis” (1984) como principal y nada disimulada fuente de inspiración.

La película es muy consecuente con respecto a su formato de comedia fantástica, y en todo momento pretende ser divertida antes que espectular. Salgo así al paso de las críticas a sus efectos digitales, que no tienen comparación posible con otras superproducciones que le doblan o cuatriplican en presupuesto. La parte visual está logradísima, por cuanto Javier Aguirresarobe lleva ya en Hollywood tiempo más que suficiente para dominar atmósferas que tienen una base real, pero en las que se proyecta la imaginación desbordada, como es el caso. Puede que las apariciones de los mitos terroríficos más conocidos, ya sea el Yeti o el Hombre-Lobo, no sorprendan; pero sí lo hacen las creaciones genuinas de R.L. Stine, especialmente el muñeco de ventrilocuo Slappy o los gnomos de jardín. En las escenas en que hay overbooking de criaturas monstruosas la sensación que se obtiene es similar, pienso que deliberadamente, a la de la etapa decadente de Universal en que el estudio reunía dentro de una misma película a todos sus monstruos clásicos.

Y si en este caso hablamos de Slappy, hay que recordar que quien le pone voz en inglés es Jack Black, que borda además la caricatura de Stine, bromeando sobre la etiqueta de Stephen King infantil.