La nueva trampa del Sr. González
No he visto nunca nadie tan dotado para la trampa como el Sr. Felipe González. Me tocó hacer política cuando se debatía la entrada de España en la OTAN. Recuerdo aún las cincuenta tesis socialistas antiotánicas para rechazar la incorporación española al cuartel imperialista de los americanos.
Esto supuso una calurosa reacción de la calle en beneficio de los socialistas. Pero la trampa ya asomaba el hocico en aquella frase: “OTAN, de entrada, no”. Muchos ciudadanos que veían en el PSOE al gran protagonista del antifranquismo liberador robustecieron su fe en Felipe González como conductor de una democracia de izquierdas.
Y pasó lo que pasó. España se estrelló contra una deslealtad amarga que venía cociéndose desde Suresnes. Ahora ha reaparecido el Sr. González con la nueva trampa de un canovismo regeneracionista que él mismo conduciría desde el gobierno tras unas elecciones complicadas casi hasta lo imposible. González ni siquiera necesita un general como Martínez Campos para encabezar la nueva restauración.
Si este intento le funcionara acabará en duque de Sagunto. Y esta vez los expulsados de la política no serían los socialistas sino la gente honrada de Podemos.

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