María SUÁREZ
Londres

REFERÉNDUM SOBRE EL «BREXIT»: ESTAR O NO ESTAR, ÉSA ES LA CUESTIÓN

Gran Bretaña se halla ante su posible salida de la UE. La eterna pregunta de Hamlet regresa al país donde las encuestas revelan un «Brexit» cada vez más probable, mientras Cameron se prepara para la contraoferta que Europa le presentará en la próxima cumbre.

Seguro que no sabías que Europa determina hasta el azúcar que llevan los caramelos». James Cook, periodista, tachará la casilla del «sí» al abandono de la Unión Europea. De la otra parte y siguiendo con la tónica gastronómica, el escritor Patrick Marmion recuerda que dejar la Unión Europea implicaría «un encarecimiento importante de las botellas de vino».

Banalidades aparte, los habitantes del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, su nombre oficial aún, llevan meses escuchando los pros y los contras de dejar de formar parte del club de los veintiocho.

Paralelamente, el primer ministro, David Cameron, intenta negociar con Bruselas las reformas necesarias para que la campaña por el sí a Europa cuente con su apoyo.

Los ojos están puestos en la próxima cumbre de líderes europeos del 18 y 19 de febrero. El político londinense tiene ante sí una tesitura complicada, entre otras cosas, por la presión de la opinión pública que espera un acuerdo en esa cita.

Sin embargo, el primer ministro ya ha advertido de que «no hay prisa, porque la fecha de celebración del referéndum no expira hasta finales de 2017».

La ley exige la notificación de la celebración de la votación con 16 semanas de antelación, por lo que, si los cálculos no fallan, los británicos acudirán a las urnas, como pronto, en el mes de junio. Queda descartada, por tanto, la posibilidad de hacer coincidir el referéndum con las elecciones a los parlamentos de Escocia, Gales e Irlanda del Norte y a la Alcaldía de Londres, que se celebrarán el 5 de mayo.

De cumbre en cumbre

La negociación se lleva a cabo a golpe de cumbre europea. Europa sigue cerrada en banda a aceptar la condición más polémica que Cameron llevó a la anterior reunión de diciembre: el requisito de haber residido durante al menos cuatro años en Gran Bretaña para poder acceder a las ayudas sociales, lo que echaría por tierra el principio de igualdad entre los ciudadanos de la UE.

Se espera que ahora los estados presenten una contraoferta que incluiría un capítulo sobre el aspecto migratorio que Cameron ya se ha mostrado dispuesto a analizar, siempre y cuando cumpla el objetivo de frenar la inmigración en el país.

Las otras tres propuestas son económicas y políticas (blindaje de la City londinense y la libra frente al euro, eximir a Gran Bretaña de avanzar hacia la integración europea y otorgar derecho de veto a sus parlamentos nacionales sobre las propuestas de Bruselas). Sin embargo, ninguna de ellas convence a quienes quieren abandonar la UE.

Beneficios netos para cada hogar

Desde el movimiento antieuropeísta «Vote Leave» (Vota por Salir) aseguran que «las propuestas no van a suponer el fin de la supremacía de la legislación europea sobre la británica». En la página web de la organización se pueden contabilizar los millones de libras esterlinas que cada segundo van a parar a la UE. Millones que, defienden desde el movimiento, podrían ser empleados en necesidades del Servicio Nacional de Salud.

Sin embargo, los pro-europeístas «Britain Stronger in Europe» (Gran Bretaña Más Fuerte en Europa) devuelven la pelota amparándose en datos de la CBI (la patronal empresarial) que muestran que pertenecer a la UE supone 3.000 libras anuales de beneficio por cada hogar británico, diez veces más que lo que cuesta a cada familia formar parte de la UE.

Ambas corrientes utilizan la fortaleza económica de Londres a su favor. En declaraciones a GARA, el portavoz de British Stronger in Europe Will Cousins duda de las alternativas de quienes defienden el Brexit: «No hay un acuerdo sobre temas vitales, por ejemplo, sobre si se debería abandonar el mercado único, y las opciones son malas: si abandonamos el mercado único será más difícil llegar a acuerdos comerciales con la UE. Si permanecemos en él, nos veríamos obligados a aportar a los presupuestos comunitarios y a aceptar la libre circulación de personas, sin tener voz ni voto sobre las reglas impuestas».

Por el contrario, el economista británico Matthew Lynn explicaba a este periódico que es partidario de restar importancia a lo que, a su juicio, es ahora una Europa en declive, que «se dedica a intentar mantener su fallida moneda única». En caso de abandonar el club, Gran Bretaña podría «negociar sus propios acuerdos comerciales con potencias como China e India, que a medio plazo serán bastante más importantes que Europa en sí».

Seis puntos de ventaja y un contexto

De momento, las encuestas muestran una incipiente mayoría de los partidarios de abandonar la UE, según el último sondeo de la empresa Survation, que revela que un 53% de los votantes estaría a favor del Brexit frente a un 47% que preferiría permanecer como hasta ahora.

Seis puntos de diferencia que algunos achacan al contexto actual con los ataques yihadistas de París todavía recientes, con Europa incapaz de dar respuesta a las necesidades de los refugiados y con el recuerdo de las agresiones que tuvieron lugar en Colonia en fin de año. En cualquier caso, la fecha del referéndum es aún incierta, y se espera que el contexto en el que se celebre sea vital para el resultado que, en caso de seguir la tendencia de la encuesta, tardaría al menos dos años en materializarse, según establecen las leyes europeas.

Gran Bretaña ya sometió a voto su pertenencia a la entonces Comunidad Económica Europea. Fue en 1975, poco después de su adhesión. Ahora se vuelve a dar la opción a sus ciudadanos para decidir el futuro, ante las voces que insisten en que en 40 años Europa ha evolucionado, adquiriendo poderes que controlan de manera notable las decisiones británicas.