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Gran Bretaña y Suecia desprecian el amparo de la ONU a Julian Assange

Julian Assange calificó como «una victoria histórica» la decisión de un comité de la ONU de considerar que fue detenido arbitrariamente. Los gobiernos sueco y británico rechazaron la petición del comité para anular la detención, cuestionando su carácter vinculante.

Julian Assange gritó «¡victoria!» al aparecer en el balcón de la Embajada ecuatoriana en Londres, tras la decisión de un comité de la ONU de considerar que sufrió una detención arbitraria. «Es una victoria histórica», afirmó. Previamente, en una rueda de prensa, había apelado a Gran Bretaña y Suecia a aplicar el veredicto del comité de Naciones Unidas, afirmando que esta decisión es «legalmente vinculante».

El comité de la ONU sobre detención arbitraria estimó que el fundador de WikiLeaks fue «arbitrariamente detenido por Suecia y Reino Unido en su arresto en Londres el 7 de diciembre de 2010» y pidió a las autoridades suecas y británicas que pongan fin a esta detención y respeten su derecho a ser indemnizado.

Pero los gobiernos sueco y británico rechazaron inmediatamente esa recomendación. Londres dejó ver que Assange sería detenido inmediatamente si pone un pie fuera de la Embajada, donde lleva refugiado dos años y medio.

Un portavoz de la ONU, Xabier Celaya, matizó que «la decisión en sí misma no es vinculante, pero lo es de forma indirecta». «Los estados no tienen obligaciones ante un grupo de trabajo, pero sí ante las convenciones. Están vinculados por sus propias leyes y sus compromisos». Un abogado de Assange, Thomas Olsson, afirmó que si «Suecia espera que otros países sigan las recomendaciones de la ONU, ella misma debe respetar sus decisiones».

Julian Assange, denunciado en Suecia por delitos sexuales de los que aún no ha sido acusado, cree que sería extraditado a Estados Unidos, donde puede ser perseguido por la publicación de documentos secretos en WikiLeaks.