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BILBO

El Bellas Artes de Bilbo rinde tributo a «El Divino» Morales

El Museo de Bellas Artes de Bilbo acoge desde hoy una exposición de la obra del pintor Luis de Morales, conocido como «El Divino» por su repertorio religioso, con la que pone en valor a este artista representativo del siglo XVI español, pero casi olvidado o mal conocido por el público. Se han seleccionado 54 obras procedentes de diversos museos internacionales.

La comisaria de la muestra, Leticia Ruiz, destacó del pintor esta característica durante la presentación de la exposición, que hasta el próximo 16 de mayo ofrece en Bilbo una revisión de la obra del maestro Luis de Morales (1510/1511-1586) a través de 54 obras y a la luz de nuevas investigaciones en torno a su figura.

La exposición está coorganizada con el Museo Nacional del Prado, donde se presentó el pasado otoño, y con el Museu nacional d’Art de Catalunya de Barcelona, a donde viajará tras su exhibición en Bilbo.

La comisaria de la muestra, también jefa del departamento de Pintura del Renacimiento del Museo del Prado, señaló que pese a la técnica «espectacular» de Morales, llena de matices y sutilezas, y el éxito que alcanzó en su época, «es seguramente un pintor muy mal conocido».

Según explicó, “El Divino” Morales está bien representado en museos nacionales pero, sobre todo, internacionales.

Considerado un referente fundamental de la pintura del Renacimiento español, sus creaciones conocieron una amplia difusión gracias a que tuvo un prolífico taller. El artista representa, según la comisaria, «el primer fenómeno comercial de la pintura española», que creó «una marca fácilmente reconocible». La exposición de Bilbo aúna variedad, al mostrar «algo más que ‘Piedades’, ‘Ecce homos’ o la ‘Virgen con el niño’»; y calidad, con la obra de un artista «exquisito» en su técnica, comparable a la utilizada por los grandes maestros flamencos, ha explicado la experta.

Según precisó, el pintor usa una técnica de «esfumado», que proviene del «uso inteligente» de los barnices y de machacar polvo de vidrio con pigmento, cuyo resultado en sus obras es la apariencia de una luz desde dentro de la propia tabla, una sensación de evanescencia y la impresión de paños que casi se pueden tocar.

La técnica utilizada es también responsable de la belleza que muestran los rostros de las “vírgenes” de “El Divino”, poseedoras de un cutis de apariencia transparente. Para la muestra se han seleccionado 22 obras del Museo del Prado y otras 32 procedentes de museos internacionales, coleccionistas privados e instituciones religiosas. Todas ellas se presentan al público organizadas en cinco secciones.

Con motivo de la muestra, se ha editado un catálogo que se hace eco de nuevos conocimientos relativos a la figura de “El Divino” habidos desde que el Museo del Prado le dedicase hace casi un siglo (en 1917) una exposición monográfica.