Pablo CABEZA
BILBO

XIV Zizurkil Blues Gaua con Dixie Town y Julián Maeso

Catorce años de fidelidad a un festival sencillo, pero siempre cargado de musicalidad y buenos nombres. Es el Zizurkil Blues Gaua, apoyado por su Ayuntamiento junto con hosteleros de la localidad. Para la edición de este sábado 13 se cuenta con la participación de Dixie Town, Julián Maeso Trío y Txus Blues & Jose Bluesfingers.

Nueva edición de Zizurkil Blues Gaua, y va ya catorce. Festival veterano que no pierde la fe en el proyecto. Noche de blues y blues rock principalmente, el estilo del que nació el rock y buen número de géneros. La noche del sábado, 22.00 horas, contará con las actuaciones de Dixie Town, Julián Maeso Trío y Txus Blues & Jose Bluesfingers, tres propuestas de notable incidencia en la escena peninsular del blues-rock y estilos hermanados, como es el caso de Dixie Town, que llevan su música a terrenos bastante más amplios.

Txus Blues (Pasus taberna, 22,30 horas), armónica, & Jose Bluesfingers, guitarra, llevan diez años tocando por toda la península. A los cinco años Txus les pidió a sus padres un instrumento musical (una trompeta o una batería), pero le compraron una armónica, posiblemente porque metería menos ruido. Pro el regalo no le emocionó, de hecho no volvió a cogerla hasta los 25 años. Lleva tocando en serio desde principios de los 90 y ha sido miembro de bandas barcelonesas como Impàs, La Nau Blues Band, Barri Gòtic, Els Bourbons, Sweet Little Band... Se decidió a cantar cuando la cantante a la que acompañaba, junto con Jose Bluefingers, les dejó tirados en mitad de un concierto. Este último comenzó a tocar la guitarra muy joven y pronto se vio deslumbrado por los guitarristas de rock de la época «a los que nunca conseguí emular», señala entre la ironía y la posible sinceridad. Ha tocado con numerosas bandas y como dúo junto a Txus llevan cuatro discos con unos excelentes dibujos del propio Txus.

Julián Maeso (Atxulondo taberna, 23.45) comenzó a despuntar con una de las bandas indies más conocidas de la península, The Sunday Drivers. Es un multiinstrumentista que ha terminado enamorándose del Hammond. Ha tocado en formaciones como The Blackbirds, Speak Low, los mencionados The Sunday Drivers, con los que terminó muy mal en una experiencia que califica de mala, o The Sweet Vandals y como músico en giras de M-Clan o Quique González. En 2012 debuta en solitario con “Dreams are gone”, notable álbum doble donde se encuentran piezas de folk y pop por un lado y blues y jazz por el otro. Sin obviar el rock. Presenta “One way ticket to saturn”, donde asoman sonidos de grupos como Traffic, Leon Rusell, The Faces, Derek & the Dominoes y Delaney & Bonnie, Humble Pie, Black Crowes y Tedeschi & Trucks. Como se ve, bastante más que blues.

Dixie Town cierran noche a la una de la madrugada en Egarrri taberna. La banda acaba de publicar su nuevo álbum, “Same old story”, con el sello Gaztelupeko Hotsak, vinilo y cedé que recorre el rock ácido, el blues-rock, roces de sicodelia, sonidos hard de los setenta y mucho estilo junto con pasión. Sin duda, uno de los discos más atractivos del año pasado.

El cuarteto lleva su carrea con intensidad, desde 2007 van a disco por año y medio, un promedio al alcance de muy pocos. ¿Suerte?, ¿empeño, por esfuerzo y créditos con el banco? ¿Fe en vosotros? «¿Suerte? ¿Eso que es? Empeño de los dos tipos desde luego, fe en lo que se hace siguiendo los dictados irracionales del corazón, pero desde luego no fe en que esto nos lleve a ningún otro sito que la microescena musical en la que nos movemos», comenta un experimentado y realista Pepe Fernández, voz y guitarra de Dixie Town.

Al excelente y sobrio “Same old story” llegan después de haber grabado un corpulento doble álbum en directo. Y lo hacen con catorce canciones y casi una hora de grabación. «La cuestión es que ya había canciones compuestas para este disco cuando se acaba de grabar el anterior álbum de estudio “O Furacán” e incluso se hicieron descartes para este disco. El directo nos dio más tiempo, pero creo que este disco se podría haber grabado antes. En cuanto a la preparación y grabación en sí te puedo asegurar que se preparó en tres ensayos contados (solo uno con el nuevo componente) y se grabó toda la música y voces en cuatro días con lo que a pesar de que el disco parece tener un esmerado trabajo de preproducción no fue así en absoluto. En cuanto a componer, nuestros discos siempre han sido bastante largos, no creo que tengamos muchos problemas para componer y creemos que ya que te metes en un estudio hay que aprovecharlo al máximo, no entendemos muy bien eso de los ep [discos de cuatro canciones cada vez más presentes]», explica Fernández.

Con las primeras canciones de “Same old story”, ya cabe pensar que el blues y el rock sureño se han pegado más que nunca a las paredes de Dixie Town; en especial porque las teclas de la reciente incorporación expanden aún más las posibilidades emocionales del grupo y viajan hacia el sur. «Nuestro objetivo siempre ha sido encontrar nuevos caminos no transitados, al menos por nosotros mismos, a partir de esta música que para nosotros, se quiera admitir o no, está en la base de todo lo que se escucha en cuanto a música popular en el siglo pasado y lo que va de este. Somos muy melómanos e intentamos que eso de refleje en nuestro personal cóctel. Desde el luego al añadir un instrumento que aporta tanto en cuanto a armonía las posibilidades en ese sentido se amplían muchísimo.

En Dixeie Town las canciones tienen una duración garbada, pero poco cuesta verlas extendidas, como en el caso de “No regrets” o “My lords”. «’My lord’ fue ejercicio de estilo intentado aunar algo de hill coutry blues y gospel (pensábamos en Leo Bud Welch) en un riff cíclico e hipnótico de redención. “No regrets” es la única canción de power trío al uso de todo el disco, necesitábamos una canción así en el disco para recordar de dónde venimos».

El entorno musical actual, cada vez más banalizado, Fernández lo expone así: «La mayoría de las veces que enciendo la radio salvo contados casos pienso algo como: ‘¿En serio os gusta esto…?’ ‘¡Tiene que ser una broma…!’. Pero, por fortuna, hay muchos ejemplos de música gloriosa en nuestros días, otra cosa en que suene en las radios. Desde mi punto de vista el principal problema es que la mayoría de la gente “ve” la música en lugar de “escuchar” la música y por esto la mayoría de las cosas de moda están ahí por cuestiones estrictamente extra musicales».

La canción “Lightnin’ Hopkins”precisamente cabe entenderla como esos tiempos pasados donde se desnudaba el alma y se tocaba con pureza, sin alaracas ni sofisticaciones. «En esta canción estaba trabajando en una gran producción con un montón de artistas mainstream involucrados. Ante tanta parafernalia y superficialidad un compañero en escenario me dijo: ¿'Crees que Lightnin’ hubiera necesitado todo esto…?' La canción va de esto, una vuelta a los esencial. 'Lighnin Hopkins no hubiera pedido ni una bombilla, cuando entraba en un bar sucio lo único que tenía que hacer era que la gente bailase y llorase…', dice la última estrofa».

En el disco y en directo, al margen de otras referencias los Rolling Stones de la primera etapa, están presentes: «Los Stones están en el ADN del rock como música popular. No creo que haya un intento consciente de recrearlos específicamente, aunque desde luego nos gustan. Pensábamos más en un Dan Baird o en un Tom Petty más crudo. Rock americano de carretera y manta», sentencia Pepe Fernández.