Imparable
Esto se está convirtiendo en un sin vivir. Escuché a una especialista en comisarías y ministerios de las cloacas, que desde el cese de la actividad de ETA, quedaban muchos policías y guardia civiles dedicados a seguir los hilos de todas las tramas de corrupción. Pese al obstruccionismo del ministerio de la justicia partidista del PP, pese a la descarada actitud de abogada defensora de las causas de la banda organizada de Rajoy a cargo de la Fiscalía General, pese a las alucinaciones de Fernández Díaz y sus cien mil novelistas, los casos se van sucediendo, caen por efecto gravitatorio simple y los informativos televisivos abruman.
Tampoco hay que descartar que algunos jueces se sientan algo más libres, es decir, que intuyan que estos no van a seguir gobernando y que pueden tirar mejor de la manta acompañados por investigaciones que no se pueden contener. Lo evidente es que el desmontaje del PP es imparable. ¿No hay una acumulación de casos suficientes como para proponer la ilegalización de esta cueva de corruptos? El goteo informativo es demoledor, la metástasis se acrecienta, ya no se sabe quién será el próximo imputado, en qué sede entrarán los picoletos para buscar pruebas. La Guardia Civil reclama más personal para seguir con su trabajo. Y Albert Rivera tan contento, porque Mariano Rajoy, “El Corrupto”, garantiza la “unidad de España”.
En medio de este desbarajuste, TVE y sus directivos sospechosos cometen una inusitada provocación, un acto de corrupción mayor, y le dan un programa en La 2 a Carlos Dávila. Se llama “El ojo clínico”, y va de medicina. Privada, por supuesto. Vergonzoso. Contratación externa a precio desorbitado y mientras se aclaran con formar gobierno o no, a chupar del bote, a hundir un poco más la televisión pública. Evidentemente, todo es por la “unidad de España”.

Irainak txapeldunari bere hizkuntza erabiltzeagatik

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