Iratxe FRESNEDA
Periodista y profesora de Comunicación Audiovisual

Puntos de vista, día tras día

En los márgenes existe mucha más vida de la esperada. Quizá en las orillas es de donde surge aquello que resulta ser el origen de los artefactos que agitan e inquietan. La vanguardia difícilmente surge de lo reconocido, de lo fácil, de aquello que está cerca y a mano y que, en definitiva, es fácilmente comprensible y reconocible. Este año el festival que se celebra en Iruñea ha continuado el sendero de la visibilización de aquellas situaciones de injusticia que viven cineastas como Keywan Karimi, reconociendo así las dificultades por las que atraviesan creadores de otros lugares del mundo. El cine es experimentación, denuncia a veces, juegos formales, experimentos que inquietan y molestan, que generan suspiros y quejas. No todo es digerible, pero si discutible. El ejercicio de visionar aquellos artefactos que nos incomodan provoca un resultado mágico e inesperado, ese que nos lleva a discutir, a pensar y a reaccionar ante lo observado. Quizá esa sea la experiencia más interesante que surge tras ver cualquier pieza audiovisual, revivirla, desmontarla y repensarla. Lejos de la perfección formal y narrativa, el cine, los textos audiovisuales, nos inspiran y motivan de distintas maneras. En esto que conocemos como “creación audiovisual” puede que el camino a seguir sea la pulsión de seguir inventando, por encima de las dificultades, de las limitaciones que nos impone la vida tal y como muestra el legado de Jean–Daniel Pollet en “Día tras día”. Ese día tras día es el punto y seguido del recorrido a seguir por festivales como el Punto de Vista.