Raimundo Fitero
DE REOJO

Blanqueo

Sí, parece que existe un sistema de aproximación a la realidad que bordea el absurdo y la incontinencia verbal. Para despistar amanecemos con la detención de los directivos, entre ellos el fundador, de la cadena de clínicas dentales Vitaldent por varios cargos con Hacienda y entre ellos el de blanqueo. Tal cual. Es decir que la publicidad de estas clínicas dentales que nos aseguran que vamos a tener unos dientes blanqueados, significaba otra cosa, era que ellos banqueaban el dinero. ¿Qué dinero? Si yo voy al dentista, me cobran un pastizal, ¿eso es dinero negro, aunque pida factura?

Hemos asimilado con tanta facilidad el lenguaje de la fiscalía anticorrupción, que creemos saber lo que es prevaricación, cohecho o blanqueo de capitales. La ingeniería financiera y los asesores trabajan en el borde la exclusión. Y ser acusado por delito fiscal va ser una de las probabilidades que tenga todo ciudadano que esté dentro del sistema. Ahora caen dentistas, o empresarios dentistas, con una cadena de más de cuatrocientas franquicias bien promocionadas. Sea cual sea el recorrido de esta detención, lo que sí está claro es que algo extraño sucedía con la proliferación tan abrumadora de clínicas dentales por todas nuestras calles. Es como si se hubiera decretado una campaña de arreglo de dentaduras y creciera de manera exponencial la clientela. Las publicidades inundan todos los medios, es a todas luces un negocio, pero sin garantías de calidad, con instrumentales y materiales dudosos y personal sin apenas experiencia para abaratar costes. Hace poco cerró una pequeña cadena dejando a unos cientos de clientes con la prótesis sin acabar,  ahora cae esta que parecía de una solvencia superior. Seguramente es una guerra entre aseguradoras e igualatorios. Otro síntoma de la sanidad privada.