Natxo MATXIN
CHAMPIONS

El tanto de Cavani premió a quien más buscó la victoria

Los de Blanc dejaron escapar vivo a un Chelsea que puede sacar petróleo del gol de Obi Mikel. Solo hay querecordar que las dos últimas eliminatorias entre ambos equipos se decantaron por las dianas fuera de casa.

PSG 2

CHELSEA 1


El PSG dio primero en otra eliminatoria trepidante, pero dejó muy vivo a un Chelsea que se encomendará a Stamford Bridge para voltear un resultado que pudo ser más amplio del lado parisino, de no ser por la gran actuación de Courtois y lo poco precisos que estuvieron los atacantes locales.

El gol de Cavani en el último cuarto de hora de partido premió, en todo caso, a la escuadra de Laurent Blanc, que buscó con más ahínco y ganas la victoria, mientras que los londinenses se centraron en enfriar las acometidas de su rival y tratar de buscarle las cosquillas con las rápidas salidas de Willian.

La tarea se les quedó a medias a ambos conjuntos. Ni los anfitriones sacaron todo el partido que hubiesen deseado a su dominio, intenso en algunas fases del choque, ni el Chelsea logró hacer el suficiente daño en las adelantadas líneas de los parisinos. Ello no evitó que el ritmo fuese muy alto por los dos contendientes, aunque falto de precisión las más de las veces.

Un detalle fundamental para que los guarismos del electrónico no fuesen más elevados, pero que no empañó el espectáculo para un público que disfrutó con sendos equipos siempre dispuestos a buscar la meta del contrario. La encontró primero el PSG con una falta botada por Ibrahimovic –el sueco falló más de lo que debería– que golpeó en la barrera, pero encontró cumplida respuesta en la última jugada de la primera parte cuando un corner peinado por Diego Costa lo acabó fusilando Obi Mikel. La estrategia estaba resultando decisiva.

Apretaron los anfitriones en la reanudación, pero el Chelsea se defendió con orden –gran trabajo de Azpilicueta en el lateral derecho– hasta que los centrales le perdieron la marca a Cavani. Solo hay que esperar el mismo entusiasmo en la vuelta.

El mal trago italiano del Real Madrid se prolonga casi tres décadas

Desde que en 1987 liquidase al Nápoles de Maradona, el Real Madrid nunca ha dejado en la cuneta a un rival italiano. No es de extrañar, pues, que los blancos estén con la mosca detrás de la oreja en su eliminatoria contra la Roma.

Por si ello fuera poco, los transalpinos ya les apearon de la máxima competición europea en su edición de 2008. Y ¿saben quién estaba entonces en el banquillo romano? Pues quien lo ocupa ahora mismo: Spalletti.

La jornada se completa con el duelo de debutantes, Gante y Wolfsburgo. Ninguno de ellos había llegado tan lejos antes ni, por supuesto, ha alcanzado los cuartos, premio en juego. N.M.