Ni bolero ni tango
Machado sabía de qué hablaba cuando advirtió de que nueve de cada diez españoles usaban la cabeza para embestir. Eso era entonces. Hoy no falta nadie. Para esa España torera y cutre la cuestión era y sigue siendo embestir y en el País Vasco lo mismo sirve empitonar el umbral que una cornada al entorno porque ETA sigue siendo todo, hasta ellos.
Lo que apena es desperdiciar dos conceptos tan hermosos como umbral y entorno. Lo pienso cada vez que los columpia en sus ruedas de prensa el ministro fabulador de turno. Bastaría agregar una viejita ciega y aterida de frío en una esquina, o una nena famélica al borde del colapso, incorporar un bandoneón que respire la pena y una guitarra que le haga el contrapunto, para que, al instante, en criollo cambalache, como juega el gato maula con el mísero ratón, aparezcan mano a mano los entornos, los umbrales y a media luz los dos.
Están hechos para ser cantados y, si no tango, pudieron ser bolero, que es también una hermosa manera de sacudir pies y pretextos… pero ni como tango ni como bolero suenan. Por ahí andan, el entorno y el umbral, siempre de la mano, siempre juntos, en la Audiencia Nacional, que esto va de pasodobles, peinetas, relicarios, ministros de opereta y dos titiborbones…
(Euskal presoak Euskal Herrira)

Martxoaren 3ko biktimen aurka jo du Gasteizko gotzainak: «Tentsioa dago»

Los kurdos lo pierden todo contra Damasco

«Xeberri eta biok hiru kantaldi egun berean egitera iritsi ginen»

Israel exhibe su impunidad en los escombros de la Unrwa en Jerusalén
