Joven y alocada
Santiago de Chile se despliega prometedora y voraz para Daniela al abrirse las puertas del autobús. Por primera vez es libre y está sola en la ciudad. Con 17 años ha sido expulsada de su claustrofóbico hogar evangelista al descubrir la madre que sus ganas de follar en todas direcciones son inquebrantables. Ahí la dejaremos, en la última escena de la vibrante película Joven y alocada, de Marialy Rivas, a punto de comenzar su vida sin raíces, sin dinero, sin ningún lugar al que volver cuando las cosas se tuerzan o necesite descansar... pero sin tener que rendir cuentas ni agradar a nadie. Con toda la desbocada potencia de su voluntad y de su deseo. Al bajar del bus concluye: sólo sé que estoy perdida.
Cuando eres una adolescente sometida al mandato familiar y tus responsables legales se empeñan en que permanezcas para siempre en su modo de vida, que no suele ser muy divertido por cierto, deseas más que nada arrancar de cuajo las páginas del calendario hasta plantarte en la mayoría de edad, libre y decidida a experimentar. No sucederá con todo el mundo, pero siempre hay ovejas descarriadas que terminan juntándose y poniendo el orden patas arriba. Siempre tenemos margen de elección y sino, lo forzamos. Y esos fallos en la reproducción del sistema, individuales y colectivos, lo cambian todo. La gente salimos rana. Las mujeres y nuestro pueblo fuimos no hace mucho Danielas apeándonos del bus de la historia para trazar nuestro destino.
Afortunadamente fui criada libre por mi amatxo, alguien que jamás aceptó las lecciones de vida de nadie y que por ello no las daba. Pero amo lo perdida que estuve cada vez que volví a empezar sola en una ciudad y no sería como soy de haberme quedado en las zonas seguras.
El otro día conocí a una adolescente en ebullición, iba a regresar esa misma tarde a su asfixiante hogar del que se había fugado. Sabía que en cuanto pisara la casa, volverían a limitar su contacto con el exterior y a infantilizarla. Pero tenía esa obstinación en los ojos que tan bien conozco. El mundo está lleno de danielas dispuestas a salirse con la suya. No eches un pulso a su libertad, siempre ganan.

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