Ankara apunta al PKK y las YPG y extiende sus bombardeos
Turquía atribuyó ayer al PKK y a las YPG el atentado con coche bomba que causó 28 muertos el miércoles en Ankara y amenazó con incrementar aún más la tensión en torno a la guerra en Siria, a pesar de que ambas organizaciones se desvincularon del ataque.

El presidente y el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan y Ahmet Davutoglu, respectivamente, responsabilizaron «sin sombra de duda» a las Unidades de Protección Popular (YPG) y al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) del atentado que el miércoles dejó 28 muertos en el centro de Ankara y confirmaron el arresto de catorce personas. Tanto el PKK como las YPG se desvincularon de esa acción, lo que no evitó que Ankara extendiera sus bombardeos.
Menos de 24 horas después del atentado, Davutoglu afirmó que había sido planificado por el PKK y las YPG y ejecutado por un kurdo de Amuda de 23 años. Según los diarios “Yeni Safak” y “Sözcü”, el kamikaze sería Salih Necar, un kurdo con pasaporte sirio vinculado a las YPG, las milicias del Partido Unión Democrática (PYD), que entró recientemente en Turquía como refu- giado y fue identificado por sus huellas dactilares.
Ambas organizaciones rechazaron esas acusaciones.
El líder del PYD, Salih Muslim, desvinculó a su organización del atentado y aseguró que el Gobierno solo pretende intensificar su ofensiva en Siria ante los avances de los combatientes kurdos. «No nos metemos en los asuntos internos de Turquía», dijo Muslim, que negó que el kamikaze esté vinculado a las YPG.
La Comandancia General de las YPG calificó las palabras de Davutoglu de «mentiras» para allanar una ofensiva en Siria y Rojava «y tapar su relación con el Estado Islámico (ISIS)». «Pese a todos los ataques y las provocaciones, las YPG nunca se han involucrado en ninguna actividad militar contra el Estado turco hasta ahora», subrayó.
También uno de los principales líderes del PKK, Cemil Bayik, desvinculó a su organización del ataque. «No sabemos quién lo cometió, pero puede ser una respuesta a las masacres cometidas en el Kurdistán turco», señaló a la agencia Firat.
Para Erdogan, «aunque digan que no tienen nada que ver con este ataque, las informaciones del Ministerio del Interior y los servicios de inteligencia muestran que sí son responsables». «Los autores de este crimen tienen ramificaciones en el interior y en el exterior», añadió.
Advertencias
Fiel a su retórica, Davutoglu subrayó la «responsabilidad» del presidente sirio, Bashar al-Assad, acusado de instrumentalizar a las YPG. E indicó que «nos reservamos el derecho de tomar todas las medidas contra el régimen sirio». También advirtió a su aliado ruso.
El Gobierno turco considera que tanto el PKK como las YPG son grupos «terroristas», a diferencia de EEUU, que solo considera «terrorista» al PKK y arma a las YPG en la lucha contra el ISIS. El viceprimer ministro, Yalçin Akdogan, volvió a tachar de «hipócrita» a Washington.
Turquía teme que los kurdos de Siria creen una zona autónoma en el norte, a las puertas de su frontera, similar a la que ya tienen los kurdos de Irak. El país vive en estado de alerta permanente desde hace varios meses, cuando empezó una serie de atentados que el Gobierno atribuyó al ISIS. El más grave, el del 10 de octubre durante una manifestación por la paz en Ankara, que dejó un saldo de 103 muertos y 500 heridos.
El ataque suicida del miércoles tuvo lugar el quinto día de bombardeos de la aviación turca sobre posiciones en el norte de Siria de las YPG, que han aprovechado la ofensiva de las fuerzas leales a Damasco en Alepo para tomar el control de localidades cercanas a la frontera.
Durante la noche del miércoles y la madrugada de ayer, por sexto &bs;día consecutivo, la aviación turca bombardeó posiciones en las YPG en Tall Rifaat en la provincia de Alepo. Y tal y como prometió Erdogan tras el atentado, sus aviones de combate bombardearon ayer por la mañana el campamento del PKK en Haftanin, en las montañas de Qandil, en Kurdistán Sur, matando, según el mando militar turco, a entre 60 y 70 combatientes kurdos, incluidos algunos oficiales.
Turquía está en medio de un complejo operativo militar que incluye frentes en Kurdistán Norte, donde trata de combatir las estructuras urbanas del movimiento kurdo, en Kurdistán Occidental (Rojava), donde ataca a las milicias del YPG, y Kurdistán Sur, donde bombardea desde el aire las bases del PKK.
Ataque a un vehículo militar
Horas después del atentado de Ankara, al menos siete personas murieron en una explosión por control remoto al paso de un vehículo militar en la localidad de Lice, en la carretera que une Diyarbakir con Bingol.
Refuerzos rebeldes desde Turquía para combatir a los kurdos en Siria
Medio millar de rebeldes sirios cruzaron el miércoles la frontera desde Turquía para apoyar a los insurgentes en su lucha contra las fuerzas kurdas en Rojava, a las que Ankara sigue bombardeando. El opositor OSDH informó de que los rebeldes cruzaron la frontera para dirigirse hacia Azaz, en la provincia de Alepo, donde siguen perdiendo posiciones, «bajo la supervisión de las autoridades turcas». El pasado domingo otros 350 rebeldes cruzaron el paso de Atmé, con armas ligeras y pesadas.GARA
«El médico de su enemigo no es su enemigo»
Noventa y cuatro ataques aéreos e impactos de cohetes destruyeron o dañaron en 2015 63 centros sostenidos por Médicos Sin Fronteras (MSF) en Siria. En cinco años de guerra, las infraestructuras sanitarias han quedado diezmadas, denunció la ONG, a la que solo le quedan tres infraestructuras intactas. «Siria se ha convertido en una máquina de matar. Lo anormal se ha convertido en normal. Lo inaceptable es aceptado», señaló su presidenta, Joanne Liu.
«Decimos alto y claro: el médico de su enemigo no es su enemigo», subrayó al referirse al ataque «deliberado y cometido, probablemente, por la coalición liderada por el Gobierno sirio» el lunes contra cinco centros médicos, uno apoyado por MSF, y dos escuelas en Alepo e Idleb, que dejaron 50 muertos –25 en un hospital de Idleb–.
Según la ONG, en 2015 se destruyeron doce centros y se mató o hirió a 81 miembros del personal médico. MSF cifra en 7.000 las personas muertas a causa de la guerra y en cerca de 155.000 los heridos registrados el año pasado en los centros sanitarios que sostiene en Siria. GARA

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