Los Veintiocho acuerdan la nueva relación de Gran Bretaña con la UE
Después de dos jornadas ininterrumpidas de negociaciones bilaterales entre las capitales más reticentes a aceptar la propuesta de reforma de la Unión Europea que evite el «brexit» y de retrasos constantes, los jefes de Estado y de Gobierno llegaron anoche a un acuerdo que reformuló la relación de Gran Bretaña con el bloque comunitario.

La maratoniana jornada de encuentros bilaterales dejó a los líderes europeos sin tiempo para nada, y la salida de la canciller alemana, Angela Merkel, y su delegación a por unas patatas fritas revolucionó las redes sociales. Se esperaba firmar un acuerdo a mediodía, luego por la tarde, pero los continuos retrasos impidieron que la reunión en sesión plenaria de los Veintiocho se produjera antes de la cena y fue en ese marco en el que el Reino Unido y sus 27 socios comunitarios consiguieron cerrar un acuerdo dirigido a convencer a los votantes británicos de que apoyen la permanencia en el bloque comunitario en el prometido referéndum que se espera se convoque antes de verano.
«Acuerdo. Apoyo unánime a un nuevo encaje para el Reino Unido en la Unión Europea (UE)», señaló el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en un mensaje de la red social Twitter.
Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE llegaron a ese acuerdo después de debatir la última propuesta, presentada ayer por la mañana, por Tusk. En texto, sin embargo, no entrará en vigor hasta que Reino Unido confirme su voluntad de seguir siendo parte del club comunitario, tras el referéndum.
Tusk y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, redactaron su oferta final atendiendo a «todas las sensibilidades» y dando «soluciones» a todas las partes, según fuentes europeas. Se trata de un acuerdo «muy justo y equilibrado» para todas las partes, añadieron.
Ese incluye un compromiso entre Gran Bretaña y los países del este de Europa en cuanto al «freno de emergencia» para restringir las prestaciones a trabajadores comunitarios y la indexación de las ayudas por hijo.
En cuanto al primer punto, Londres podrá restringir durante los cuatro primeros años de su contrato las prestaciones sociales a los trabajadores comunitarios y podrá recurrir a este mecanismo durante un periodo de siete años, sin prórrogas, indicaron fuentes diplomáticas citadas por Efe.
En lo que respecta a la indexación de los beneficios que los trabajadores comunitarios perciben por hijo, el acuerdo final recoge un periodo de transición de cuatro años, hasta 2020, para aquellos empleados que ya reciben una ayuda.
El texto también establece principios para garantizar el respeto mutuo entre los estados miembros que quieren avanzar en la profundización de la Unión Económica y Monetaria y los que no, como el Reino Unido, para lo que habrá un «mecanismo» mediante el que «un» estado que no participa en el euro puede indicar su oposición razonada a una medida legislativa y elevarlo al Consejo.
No obstante, las fuentes citadas por Efe dejaron claro que el documento precisa que esta medida en ningún caso puede servir para vetar las decisiones de la eurozona y que el proceso tiene que producirse de manera urgente para no influir en los mercados.
Las mismas fuentes diplomáticas señalaron que para dirimir las diferencias en las interpretaciones sobre una «Unión cada vez más estrecha», el texto recoge que esta referencia no se aplica a Gran Bretaña, que no quiere una mayor integración política.
También indicaron que en el texto final se menciona la posibilidad de introducir cambios en los tratados en el futuro para recoger algunos elementos del nuevo equilibrio con el Reino Unido.
«Acuerdo para que el Reino Unido esté en la UE, hecho. Meses de duro trabajo con el presidente del Consejo Europeo y en cooperación con el Parlamento Europeo han merecido la pena. Justo para el Reino Unido, justo para los 27 Estados de la UE», dijo Juncker, también en Twitter.
Reunión en Londres
El primer ministro británico, David Cameron, celebró el resultado de las negociaciones y aseguró que se ha logrado un acuerdo que concede un «estatus especial» a Reino Unido dentro de la Unión Europea para intentar mantener a su país en el club comunitario y anunció que hoy lo propondrá a su Gabinete en Londres.
«Creo que esto (el acuerdo) es suficiente para recomendar que el Reino Unido siga en la Unión Europea», teniendo «lo mejor de cada mundo», señaló Cameron al término del Consejo Europeo.
Varios líderes europeos reaccionaron también a través de esa red social nada más producirse el acuerdo.
«Acuerdo hecho. Se acabó el drama», ironizó la primera ministra de Lituania, Dalia Grybauskaitè, que fue la primera en anunciar el acuerdo. Durante los dos días de cumbre, se mostró crítica con quienes han tratado de escenificar el dramatismo.
«¡Tenemos un trato! Es un buen compromiso que, espero, ayudará a mantener a Reino Unido en la UE», dijo el primer ministro de República Checa, Bohuslav Sobotka.
Su homólogo danés, Lars Lokke Rasmussen, felicitó a Cameron por «un buen acuerdo» logrado para Gran Bretaña y para la UE, al tiempo que destacó que el premier «ha luchado duro»por su país.
Para el primer ministro maltés, Joseph Muscar, el acuerdo «es justo», y deseó «toda la suerte a Cameron en su campaña por mantener al Reino Unido en la UE». «Ahora le corresponde al pueblo británico decidir», dijo.
Según el primer ministro estonio, Taavi Röivas, «hemos trabajado duro para conseguir este importante acuerdo, una fuerte demostración de la determinación de la UE. Unidos por el Reino Unido en la UE».
La crisis migratoria reconcilia a Atenas y Berlín
La cuestión migratoria ha reconciliado a Grecia y Alemania, antiguos enemigos en la austeridad. Olvidado el pulso que mantuvieron, la crisis de los refugiados les ha unido frente a sus socios comunitarios. Muy criticada en Grecia durante tiempo, Atenas reconoce ahora a Angela Merkel por la apertura de su país al éxodo sirio. En la cumbre de Bruselas, Merkel se ha aliado con Alexis Tsipras contra el bloqueo de las fronteras del norte de Grecia que pretende bloquear en su territorio a los refugiados, una opción que defienden Austria, República Checa, Polonia, Eslovaquia y Hungría. Alemania es el principal destino de los refugiados que llegan a Grecia, por lo que para ambos la distribución ordenada de los solicitantes de asilo es un «imperativo». Pero la luna de miel puede ser corta si Merkel se juega su futuro político con esta cuestión y acaba cediendo a la presión, mientras Grecia evita convertirse en un inmenso campo de refugiados.
El día en que Acnur denunció que desde setiembre el Mediterráneo se ha cobrado la vida de dos niños por día de promedio, Tsipras pidió no cerrar sus fronteras hasta la cumbre entre la UE y Turquía, prevista para el 6 de marzo, y que el plan de reubicación se aplique como se acordó.
A pesar de que los líderes europeos se comprometieron ayer a no tomar medidas unilaterales en esta materia, Austria empezó a imponer sus cuotas diarias para limitar el flujo de refugiados en su territorio, que son de 80 solicitudes de asilo y 3.200 inmigrantes en tránsito.GARA

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